Pombo, Premio Planeta

Por | 08 Jun 06, 14:19

Álvaro Pombo ha ganado el Premio Planeta 2006 con su novela ‘La fortuna de Matilde Turpín’, que describe, según el autor, “a una mujer de nuestro tiempo con todas sus contradicciones”. Como homenaje y, mientras llega a nuestras manos, recordamos, la anterior y excelente ‘Contra natura’.

Una parte de tus dificultades ahora mismo, Ramón Durán, procede de que eres incapaz de comportarte con chulería. Eres incapaz de decirme: “No te necesito, ahí te quedas”. Y eso es porque no crees que si ahora salieras de esta casa, encontrarías a alguien capaz de sustituirme a mí. Tu problema no es que te sientas humillado al creerte sustituido por Juanjo en esta casa. El problema es que en el fondo de tu corazón tú no crees que yo pueda ser sustituido por nadie. El problema es que tú me necesitas a mí mucho más que yo a ti. Yo te amo, pero, sin embargo, no te necesito. En cambio tú, que no me amas, me necesitas, y por eso no te puedes ir. Por eso no me puedes hacer frente. Por eso estás perdido. Si te vieras desde fuera, si pudieras verte a ti mismo y a mí, sentados en esta habitación, verías cómo resplandeces tú y cómo soy yo pálido e insignificante. Si te pudieras ver desde fuera, comprenderías que tú tienes los ases en este juego: todas las ventajas, y yo ninguna. ¿Por qué no puedes verte a ti mismo y a mí desde fuera de los dos?

Están los escritores que te quitan las ganas de leer (de lo que se llama “literatura gay” mejor ni hablamos, ¿no?); están los escritores que te entretienen sin más y están los escritores que te hacen maldecir el mundo por no poder dedicar tu vida en exclusiva a la literatura. Entre éstos está Álvaro Pombo, cuya última novela, ‘Contra Natura’, nació con el propósito de convertirse en una crítica a la homosexualidad “clueca, chueca, babosa y empollapollas” de nuestros días, consejos morales en el epílogo incluidos.

Por suerte, va mucho más allá. La homosexualidad de todos los protagonistas y el tormentoso desarrollo de todas sus relaciones, evidente en este pasaje que he escogido como uno de mis favoritos, es sólo el fondo de una historia que puede tocar a cualquiera. Fascinante es el personaje protagonista, Javier Salazar, un editor jubilado que se dedica a aleccionar a los treintañeros con los que se acuesta sobre los textos de Rilke, Kierkegaard y Vivekananda. Por no hablar de las “angustiosas” citas sobre la muerte que se suceden a lo largo del libro: “Que haya un cadáver más, qué importa al mundo” de Espronceda, “Y yo me iré y se quedarán los pájaros cantando” de Juan Ramón Jiménez o “Del muerto no deberíamos acordarnos, si fuéramos sensatos, durante más de un día” de Semónides de Samos.

MINI-SPOILERS: Este personaje, que ingiere “Glemorangie, con un gesto medio ruso de Dostoievski a la francesa, a morro”, desde su esnobismo, pedantería y acritud, es el centro de ‘Contra Natura’, desde el presente del que partimos (comenzamos por su romance con Ramón Durán, un camarero del ambiente al que saca 30 años) hasta los numerosos e interesantes flashbacks (en que recordamos sus amores frustrados con dos compañeros de seminario, uno de los cuales sigue siendo amigo suyo en nuestros días) pasando por su aventura con un ex novio de Ramón (todo definitivamente bastante gerontófilo). El retrato psicológico de su personaje, y el que él mismo hace de todos los demás es la gran baza del libro. Por eso es una pena que nos perdamos paso a paso su inesperado cambio de actitud, hacia la mitad del libro, porque la trama está centrada en otro hecho que no voy a desvelar. ¿Puede cambiar tan radicalmente una persona de 60 años, y menos con la excusa que se nos da, sólo para que el autor despliegue toda su intención moral? ¿Podría Álvaro Pombo dejar de criticar a esos homosexuales de hoy que tanto le irritan y transformarse en una loca? Quizá es posible, pero no se nos explica cómo. Una indefinición en el diseño de Salazar que supone el único y rebuscado defecto en un libro, por encima de todo entretenido, adictivo y maestro, y cuyo desarrollo y desenlace son de los que no se olvidan. 9

  • No he terminado de leer esta entrada porque empecé este libro la semana pasada y me está entusiasmando. No quiero que nadie me adelante nada, sería peor que cuando te cuentan el momento clave de una película que quieres ver. Álvaro Pombo me empezó a interesar cuando salía de tertuliano en el programa de Montserrat Martínez. Ahora ya no sé si sigue saliendo o no. Un autor complejo y mucho más interesante que la mayoría de los miembros de la Real Academia de la Lengua.

  • Pues has terminado de picar mi curiosidad, tendré que sumarlo a la lista de los libros que esperan.
    Por cierto, y perodona mi ignorancia, qué es gerontófilo?

    Buena entrada!

  • Afición por lo viejo.

  • Jorge

    Me encanta que tenga relevancia este señor y que sea tan valiente de criticar la cultura gay oficial, que es espantosa, claustrofóbica y rígida.

  • renatatebaldih

    Muy tentador el libro.. y el poema de Juan Ramón Jiménez lo leí en el libro ‘Viaje a Ixtlan’ de Castaneda, es precioso, si me permites aquí te lo dejo entero:

    EL VIAJE DEFINITIVO

    Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando;
    y se quedará mi huerto con su verde árbol,
    y con su pozo blanco.

    Todas las tardes el cielo será azul y plácido;
    y tocarán, como esta tarde están tocando,
    las campanas del campanario.

    Se morirán aquellos que me amaron;
    y el pueblo se hará nuevo cada año;
    y en el rincon de aquel mi huerto florido y encalado,
    mi espiritu errará, nostalgico.

    Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
    verde, sin pozo blanco,
    sin cielo azul y plácido…
    Y se quedarán los pájaros cantando.

  • t-clas

    El inefable Sánchez Dragó titulará su próximo libro “..Y se quedarán los pájaros cantando”.
    Ese poema siempre me gustó, excepto el verso “mi espíritu errará, nostálgico”. Que no, que ni espíritu ni nada.

  • Sería una discusión taaaan larga, pero sí… Dramatismo le quita un rato.

  • IconoClasta

    La novela, de una carga moral (y moralista, ¿o es que es algo negativo, hoy día, tener un punto de vista sobre las cosas?) abrumadora. Un académico con los ojos puestos en la realidad (o, al menos, en la que a mí me rodea).
    Aparte, un hurra para alguien (gay) con cierta resonancia mediática (como él), que se atreve a declarar públicamente su oposición a esa aberración burguesa y “bambinera” denominada MATRIMONIO GAY.

  • rafel

    Pues si tan alta nota le pones al libro habrá que hacer un intento… esperaré a que lo den de alta en la biblioteca donde trabajo las tardes.

    No sé, el Pombo este en las entrevistas que he leído me parece la típica marica-carroza-puritana-antipluma-antiambiente. Me explico: personalmente no creo que los gays tengamos que dar ejemplo (ni bueno, ni malo, ni de ningún tipo), y los comentarios que hace este señor en las entrevistas me suenan un pelín moralistas.

    De todas formas siempre he tenido ganas de leer una novela suya y ahora, después de leer este post, más.

    Os recomiendo a todos, si queréis literatura de temática homo (que no “literatura gay”) de la buena, a Lluís Maria Todó, creo que hay dos obras de él traducidas al castellano. Especialmente genial es “El juego del mentiroso”. La última que ha sacado en catalán está muy bien, “El mal francès” y la traducción al castellano estará al caer. Todó tiene un estilo genial, es profesor de literatura francesa en la universidad y se nota su gusto por la prosa elegante y sutil.

    Todó es ya mayorcito (nació en 1950) pero tiene una visión muy desprejuciada, para nada “antiambiente”. Heterodoxo, pero no antipluma.

    Por cierto, la aberración en cualquier caso es el concepto de matrimonio, sea hetero u homo.

  • Vamos a ver. La novela es una gran novela independientemente de la carga moral que contenga, claro que sí. La tesis de Pombo es que debe predominar la castidad y la inteligencia sobre el deseo y el sexo, que yo personalmente no comparto. De todas formas, lo que me desagrada de la novela es la manera en que conduce la trama a esta conclusión… un poco forzada y poco creíble.

    Sobre el matrimonio gay, no sé qué habrá dicho Pombo, pero creo que lo primero es la libertad de cada uno para decidir si quiere casarse o le parece una institución añeja, que a mí me lo parece.

    Luego están sus declaraciones sobre cómo vienen las generaciones de gays de ilustradas… pero yo añadiría que cómo vienen las generaciones de heteros también.

    En resumen, que no comparto mucho su visión pero aún así me parece muy interesante lo que dice y me gusta muchísimo cómo escribe.

  • Qué curioso… hoy, en el viaje de ida que hago todos los días en el metro, he terminado de leerme el libro. Me costó algunas páginas arrancar, pero me ha encantado. No sé si el tufo de sus páginas de libro recién comprado, la atmófera cerrada del metro, las convulsiones de la novela las hacía casi propias. Un libro muy recomendable…
    Curiosamente, cada vez que bajaba las escaleras del metro, me venía a la cabeza el pasaje donde lo había dejado y cómo retomarlo.

  • PD: A IconoClasta.
    Creo que Pombo se equivoca al precisar. Intuyo que su oposición va dirigida al matrimonio tal cual, al hecho de tener que establecer reglas legales para unir personas.
    Si tanta tirria le da que por fin haya matrimonio entre homosexuales, que no permita que haya matrimonio entre heterosexuales y prueba :)

  • Pues a mi me regalaron “El cielo abierto” del mismo autor, y tengo que decir (con todo el dolor de mi corazón) que ha sido el primer libro que no me he podido acabar… A lo mejor si lo vuelvo a coger ahora lo veo de otro modo, pero en aquel entonces me resultó de un pedante y un espeso difícil de soportar… Ahora, que para gustos, colores, eso está más claro que el agua…

  • Deandevendrá Banhart?

    Yo creo que para disfrutar a Pombo en toda su amplitud (y lo digo habiéndome leído sólo “El metro de platino iridiado”, y por lo que decís y se dice de las demás novelas) hay que tener una gran cultura literaria y filosófica (y que sea afín a la suya). De todos modos en “El metro…” mezcla la cotidianeidad con las disertaciones metafísicas y filosóficas. Eso sí, se tiene la sensación de estar leyendo a un pensador enorme, lo que yo creo que hace que merezca la pena, entre tanto autor somero. Sí que se hace espeso a ratos, y no pocos, pero compensa. De repente un pensamiento, una reflexión vuelven a encender la chispa y siempre llegaba la emoción. Me pica la curiosidad de leer más de su obra.

  • Pues a mí me ha parecido un tostón pretencioso y aburrido. Ya no lo intento más con éste señor.. Yo no veo retrato psicológico por ningún lado, por más que se empeñe en páginas y páginas describiendo lo que hacen sus personajes y por qué lo que hacen, al final te vas sin entender a ninguno de ellos, ni sus motivaciones… en fín, imagino que para gustos, colores.

  • Isabel

    Menos mal, Deandevendrá, que lo mencionas. Estaba preocupada por la entrada: ¿Hablar de Pombo sin mencionar El metro de platino iridiado, La aparición del eterno femenino o Protocolos y dejarlo como un escritor de temática gay sólo por su último libro? Buf.

  • La entrada es una crítica de un libro de Álvaro Pombo, no un repaso de su carrera. Si lees nuestra entrada, especialmente el penúltimo párrafo, te darás cuenta de que nuestra crítica, nada más lejos de situar a Álvaro Pombo como un escritor de “temática gay”.

  • Deandevendrá Banhart?

    En “El metro de platino iridiado” también me parecía que el desenlace estaba un poco “traído por los pelos” y chirriaba. Pero quizá esto sea lo de menos en este tipo de novelas. Aún no me he leído nada nuevo de él para comparar. Quizá porque no es una lectura fácil y se necesita propósito y dedicación, y dejar un espacio entre libro y otro (por lo menos yo).
    En el adn2 (lunes 16) dicen que tiene una “basta obra entre la que destaca ‘El metro de platino’…”
    A ver si revisan más los artículos, y más si son sobre literatura…hombreee.
    Fuera de parva (a.k.a. off-topic): ¿Caerá un post sobre la película “las partículas elementales”? ¿Houellebecq aprueba esta película o le da igual?

  • Nos lo preguntaron ayer en el post de El diablo se viste de Prada. En breve un post de Las partículas elementales.

  • rafel

    A mi “Contra Natura” me pareció un libro muy decimonónico. Creo que el narrador es demasiado omnisciente, te cuenta demasiadas cosas sobre los personajes, sobre sus motivos, sobre sus pensamientos. Piensas: muy bien, ¿y? Y los diálogos no me gustaron nada. Muy artificiosos y eso que pretenden pasar por “naturales”.

    No es que no me guste la digresión, por ejemplo me gustó mucho el libro de las partículas elementales de Houellebecq y soy un gran fan de Thomas Mann. Así que el problema no es que haya un narrador omnisciente ni que haya mucha digresión, el problema es más bien de estilo y de contenido y del sentido de esas digresiones y lo que aportan a la novela.

    Y la moralina del final de la novela de Pombo, ufff… Y coincido en que el desenlace es muy forzado. Por otro lado qué tostonazo el coprotagonista Allende. Una cosa es ser buena persona y otra ser un personaje tan aburrido y rígido como Allende. Demasiado “one-sided”. Además se supone que Allende es como un alter ego de Pombo, lo que me quita las ganas de leer nada más de él.

    Eso sí, gracias a la novela aprendí el significado de la palabra “rijoso”.

  • paco

    Estoy de acuerdo con rafel: el autor de Contra natura no sólo es omnsciente, sino omnipotente y omnipresente en el relato; los personajes están completamente sometidos al narrador y parecen carecer de vida propia: lo que conocemos de ellos, nos llega mediatizado por la constante introspección de Pombo en sus mentes, y no por lo que hacen o dicen.
    En ese sentido, la novela me desesperó un poco.
    Otro pero, desde mi punto de vista, es el progresivo desvirtuamiento de los personajes de Salazar y Allende que alcanza, al final de la novela , un punto maniqueísta casi infantil, y que propicia un final tan apresurado.
    Si embargo, creo que es necesario que existan escritores contemporáneos como Pombo, que afronten, como él, temáticas arriesgadas dentro del circo literario español, pero que, sobre todo, huyan, como hace Pombo, de la prosa simplista, mediática y falta de retórica que parece que es el “it-style”(¡lo que he aprendido con el artículo del bolso!)de la narrativa española(que no en español)actual.
    Ah, una recomendación:2666 del difunto Roberto Bolaño: quizá ya lo hayáis leído porque se publicó hace dos o tres años, pero yo lo estoy descubriendo ahora y estoy fli-pan-do.

  • rafel

    Paco lo has expresado muy bien… no deja respirar a los personajes, no tienen vida propia. El narrador se erije en juez, señor y dueño y, lo peor, protagonista del libro. Que en sí no tiene nada malo un narrador-protagonista… si lo sabes hacer bien.

    Y no es sólo que Pombo sea maniqueo al final de la novela, es que un personaje puede tener mucha rigidez moral, pero los razonamientos que hace Allende hacia el final de la novela parecen silogismos morales spinozianos, son tan artificiosos (en su forma, no en su contenido) y rígidos (nuevamente, en su forma) que, por muy “moral” que nos quieran pintar al personaje, no son el tipo de razonamientos reales que tendría alguien a quien se le presenta un dilema real. Parecen más sacados de un libro de ética.

    Por no hablar de los latinajos que me parecieron de un pedante que para qué.

    ¡Es que en cuanto a estilo son más modernos Flaubert o Chejov que Pombo! Creo que Pombo no acierta cuando intenta hacer un monólogo interior o un estilo indirecto libre. Eso sí, es cierto que tiene un valor literario el atreverse a abordar temáticas no convencionales, como por ejemplo el deso sexual o la promiscuidad. Pero bueno, hay maneras y maneras de hacerlo, no?

    Por otro lado cuando intenta utilizar un lenguaje soez (por ejemplo, a través del personaje de Juanjo) te entra la risa, no acaba de ser natural. Además, y es una opinión personal, en el retrato de Juanjo y, sobre todo, de Ramón transluce unas ideas muy estereotipadas sobre los jóvenes y sobre las clases sociales medias-bajas.

    Hala, ¡a criticar por criticar que me encanta! Al Bolaño le tengo ganas. Ahora me estoy leyendo Tokyo Blues de Haruki Murakami y es una gozada.

  • No me parece para tanto, la verdad. El único exceso de narrador omnisciente es cuando menciona que alguien leerá la novela en 2006, que te quedas como “Pues vale”. Por lo demás, creo que los personajes respiran y evolucionan tranquilamente desde los 70 hasta ahora, cada uno en su estilo. Tampoco tengo tan claro que Allende sea el álter ego de Pombo. El carácter erudito de Salazar es también muy de él. O el aleccionador, que tanto os gusta.

  • paco

    El estilo de Pombo es también, desde mi punto de vista, asfixiante por momentos – las citas en latín que ha mencionado Rafel, el modo en el que a veces hace ostentación gratuita de su erudición citando a filósofos y autores que poco o nada aportan al hilo narrativo, la forma en que se regodea en el discurso tan esnob y tan exasperante de Salazar… Sin embargo, sigo pensando que es necesario reivindicar a autores que sigan haciendo uso consciente de un lenguaje retórico, que abunden en la variedad léxica, que huyan de una sintaxis telegráfica y utlicen recursos literarios, y Álvaro Pombo, mal que bien, va por ese camino.
    Que alguno (o varios) de los presonajes de esta novela sean o no alter egos del autor, la verdad, es que me da un poco (bastante) igual.

  • rafel

    Supervago, tal vez Allende no sea un álter ego de Pombo, pero es que a medida avanzaba la novela, me lo empecé a imaginar con el careto de Pombo. Con ese lema suyo de “bene agere ac laetari” y esa moral tan artificiosa… no lo pude evitar ;)

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