Diamante de sangre y de Leo

Por | 26 Ene 07, 10:48

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Seguro que ya lo habéis leído en todas partes. Hollywood ha descubierto África y, por lo tanto, se nos avecina un aluvión ingente de títulos ambientados en el extenso continente de las jirafas (y digo jirafas porque son mi animal favorito, que cada uno elija el que más le guste). Eso sí, lo hace dejando atrás las idílicas postales de ‘Memorias de África’ para mostrar al mundo el lado más oscuro y vergonzoso de la reciente historia africana en un frente abierto hace pocos años por títulos como ‘Hotel Rwanda’ o ‘El jardinero fiel’.

La última en estrenarse es ‘Diamante de sangre’, un thriller emocional con el tráfico de piedras preciosas de fondo capaz de subirnos los colores a los primermundistas de pro, que al fin y al cabo es lo que se persigue con estas películas de denuncia. Y por cierto, bien que hacen, ya que los anuncios de apadrinamiento y solidaridad, de puro bombardeo, últimamente nos afectan tanto como los de unos colchones vendidos en una teletienda.

La acción de la película se desarrolla dentro del caos de la guerra civil en Sierra Leona durante los años 90, y cuenta la historia de un esclavo de una mina que, ayudado por un traficante sudafricano (interpretado por Leonardo Di Caprio) y una periodista norteamericana (Jennifer Connelly), busca un extraño diamante que puede cambiar sus vidas. ¿Y cómo? Pues cada uno tiene sus motivos, y no seré yo el que vaya a destriparlos. Pero aseguro que no de la forma tan previsible que estáis pensando.

El resultado es un viaje acojonante que nos muestra la dureza de los campos de refugiados, la ruleta rusa que es informar en países sumergidos en un conflicto armado y, en general, todo eso que vemos en las noticias y a lo que no hacemos ni caso porque, o las desgracias tienen nombres y apellidos, o no nos interesan una mierda.

Y sí, así a primeras el argumento suena duro, pocas esperanzas tenía puestas en este título y resulta que no podía estar más equivocado. El guión, la fotografía, la música, la dirección y todo eso que se dice cuando no se sabe qué decir, pues eso, están fenomenal o regular según el gusto de cada espectador. Pero por lo que destaca ‘Diamante de Sangre’ es sin duda por sus actores, tanto Djimon Hounsou, capaz de hacer tuya su desesperación, como la Connelly, que incluso callada está preciosa. Y luego, por encima de todos, está Di Caprio.

Decía hace unos días que, después de hacer ‘Titanic’, a punto estuvo de abandonar el mundo del cine porque la industria ya sólo le veía como un trozo de carne. Y yo, en 1997, habría apoyado la decisión e incluso me habría quitado unos duros de mi sueldo para que el muchacho viviera dignamente si con ello apartaba su cara de mi vista para siempre. Pero se conoce que Di Caprio recapacitó, no lo dejó y, afortunadamente para nosotros, siguió haciendo películas como ‘Diamante de sangre’, en la que, he de admitirlo, su interpretación nos obliga a quitarnos el sombrero y besar el suelo por el que pisa. Y no lo digo sólo por su trabajado acento sudafricano. Así que no me extrañaría que le dieran el Oscar al mejor actor en febrero. Lo tiene difícil, pero se lo merece. Además, los años le sientan tan bien… 7

  • A mí no me disgusta DiCaprio, pero le tengo muy presente en sus filmes del principio -¿A quién ama Gilbert Grappe?, Vida de este chico- y ahora que se empeña siempre en hacer de malote y de peligroso criminal, no me lo llego a creer. Estaba muy bien de timador en ‘Atrapame si puedes’ pero en Gans on NY y demás, le veo demasiado blandito. Creo que lo del Oscar lo tiene más chungo que Pe, parece cantado para Forest Whitaker.

  • twiggy

    A mi me no me gustó nada la película. En primer lugar me pareció una carnicería demasiado explícita, y en segundo lugar creo que las intenciones reinvindicativas del director se pierden hacia el final de la película, que tiende hacia la solución felizona y el maniqueísmo bien-mal tan propios de hollywood, anulando la increíble crudeza de las escenas anteriores.
    No deja de ser una película de la Warner, no lo olvidemos. De hecho, en el trailer apenas aparecen escenas violentas, y el propio director se ha encargado de venderla como una película “de acción y de amor”, cuando se supone que es una película de denuncia extremadamente dura. Hay que ser más consecuente. Pero claro, donde manda la industria…
    Las escenas de la guerra civil, de los niños soldados, los cadáveres, granadas, ese derroche gratuito de sangre, me rompieron el corazón. Al mismo tiempo, creo que se podría haber hecho de forma más sutil, y que incluso sería más conveniente. Como bien sabía Hitchckok, a veces da más miedo lo que no se ve que lo que se ve. Llega un momento que tanta sangre te inmuniza emocionalmente.
    Pues bien. el director parte de esas premisas, como diciendo “Se va a enterar el primer mundo de lo que pasa en Sierra Leona, malditos cabrones sin conciencia”. Entonces, ¿por qué un traficante sin escrúpulos se convierte en un héroe de humanidad, una periodista reinvindicativa es una monada que renuncia a todos sus principios por un hombre con el que no cae ni un beso, y un africano sometido se convierte en la voz de todo un continente en Europa?
    Lo siento, pero NO me lo creo.

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