Siete Mesas de Billar Francés

Por | 29 Oct 07, 14:58

siete-mesas-de-billar-frances-san-sebastian.jpg

Bajo este título que me encanta y me horroriza a partes iguales se esconde la ganadora del Premio del Jurado al Mejor Guión, así como de la Concha de Plata a la Mejor Actriz (Blanca Portillo) de la última edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián.

Tres años después de ‘Héctor’, Gracia Querejeta vuelve a ponerse detrás de la cámara para presentarnos este drama a tres bandas. Una vez más los escenarios son lugares reales, por donde pasean personajes reales, con problemas similares a los que podemos tener cualquiera de nosotros. La historia es sencilla: la repentina muerte de su padre obliga a Ángela (Maribel Verdú) a ir a Madrid a encargarse de los papeleos. Allí se reencuentra con la novia de su padre (Blanca Portillo) y con el escenario de su niñez; una antigua y decadente sala de billares que amenaza con irse a la quiebra y que Ángela decide salvar del cierre volviendo a juntar al que fue el equipo de billar de su padre. Si bien la trama central “dos mujeres bien distintas condenadas a entenderse” está más vista que el TBO, es el conjunto de personajes satélite el que termina de dar sentido a la película y de diferenciarla de otras con estructura similar, dibujando el entramado de las relaciones de éstos con el difunto y actuando como hilo conductor de la película.

Los detractores de Maribel Verdú se tendrán que callar la boca una vez más, puesto que convence, como también lo hace la Portillo, aunque esto supongo que no será novedad para nadie. El resto del reparto está estupendo, menos José Luis García Pérez, que consigue estar plano en las escasas tres escenas en las que aparece. Una lástima, con el morbo que da. Por otro lado, y jugando en una liga distinta, está el niño, que pone una cara muy expresiva, eso sí, siempre la misma, así que más vale que te guste. Mención especial se merece Amparo Baró, que borda la interpretación de una madre que quiere vivir en una residencia de ancianos, un personaje que es para comérselo.

La película avanza a buen ritmo hacia la catarsis de los personajes, que van superando las dificultades iniciales, aunque lo cierto es que hay algunos momentos en los que te parece que te has perdido algo, que determinadas reacciones o comentarios de los personajes no están justificados con lo mostrado hasta el momento, pero también es cierto que estos pequeños trompicones narrativos se diluyen en los espléndidos diálogos de dichas escenas (la cena en el chino, por ejemplo).

No vas a salir epatado, ni con la sensación de haber visto lo que llegará a ser un clásico en el futuro, pero desde luego que no hace falta ser un acérrimo del cine español (que yo lo soy) para sentir que has gastado bien esos siete euros al salir del cine. Te recomendamos que no pierdas la oportunidad de verla, porque lleva ya tiempo en cartel (desde el 5 de octubre), aunque lo cierto es que es una película perfecta para ver en DVD en tu casa tapado con una manta, así que tú eliges. 8

  • WUIO

    Siete mesas de billar francés, es mucho mejor para mi que Mataharis, ambas cine diriguido por mujeres y en la que sus preocupaciones y modo de ver la vida se pretenden reflejar, creo que eso es tan poco frecuente que es quizá es el mejor motivo para verlas

    La mayor dificultad de esta pelicula es su ingenuidad en el planteamiento en que hay que hacer un acto de fe para SPOiLER Creerse a Maribel Verdú como jugadora de billar y especialmente en el final ( vamos que a mi no me coló para nada)…

    Si teneis que optar entre esta y Mataharis. Id a ver esta…yo salí espantado de Mataharjjj, 7 veces mejor de todo… guión, interpretación y fotografía.

    Y viva la Baró claro…

  • Una película fantástica. Blanca Portillo y Maribel Verdú están fantásticas. Soy acérrimo defensor de la Verdú desde que la vi en ‘La buena Estrella’. Los que la hayan visto en películas de Fernando Trueba y poco más, pues es normal que no les guste tanto. Para chico con morbo, me quedo con Raúl Arévalo antes que con José Luis García Pérez. Este último estuvo resultón en ‘Cachorro’, pero en esta película para nada. Me parece que cuando parece que te has perdido algo es algo intencionado, para que pongas atención en una historia que poco a poco va desvelando sus misterios.

  • Corrección: En San Sebastián, aparte de la Concha de Plata a la Mejor Actriz (Blanca Portillo), SMDBF ganó el Premio del Jurado al Mejor Guión (Gracia Querejeta y Daniel Planell) y no la Concha de Oro a la Mejor Película, que recayó en ‘A Thounsand Years of Good Prayers’.

    El error será corregido lo antes posible.

    Gracias TB97 por la puntualización.

  • TB97

    Un honor, querida.

  • arn

    a mi tb me gustó. la verdú me convenció casi tanto como la portillo. la baró me encantó. el pintor está muy bueno. y pasas de la risa al (casi) llanto en nada. no me cambió la vida, pero salí del cine a gusto. así—> :)

  • mazinger

    ¿por qué Concha de plata a Portillo (que por otra parte está estupenda, como casi siempre) y no a Verdú? Parecía la ocasión ideal para dar el premio a las dos, que creo se lo merecían a partes iguales. Del “resurgimiento” de Maribel Verdú” se ha habaldo mucho, pero es que ha ganado un montón con los años.

  • MM

    Me encantó Hector; era una peli pekeñita pero preciosa ke mereció más suerte y espectadores.
    La Verdú tendrá ke pagar tooooda su vida el haber hecho demasiadas pelis demasiado joven e inexperta, pero hace mucho tiempo ke saldo su deuda a base de papelones, y el ke no kiera verlo, ke no lo vea. Ya está entre las grandes.

  • Nachez

    A mí me pareció una mierda pinchada en un palo….de billar francés.

  • Oh là là!

    Hace tiempo que la Verdú es una grande. Pensaba yo que era algo aceptado, pero ya veo que no. Será que me perdí sus peores interpretaciones…

  • Ardid

    A mí me gustó mucho también, estoy de acuerdo con la nota.
    ¿¿Qué significa epatado??

  • Pues yo la vi y me dejó un tanto indiferente y con seis ebros y pico menos en el bolsillo. No sé, me gustó Hector más que ésta. Y tampoco veo que en ésta haya alguna gran aportación (interpretaciones aparte) que haga que Siete mesas de billar francés vaya a formar parte de mis recuerdos cinematográficos durante mucho tiempo. Por ejemplo, ya no me acuerdo bien de cómo terminaba (la vi hace tres semanas)…
    Ardid, epatado viene de epatante, que, según el DRAE es «Que pretende causar o causa asombro o admiración».
    Saludos,
    Dickinson

Send this to a friend