‘NPI de música’, la campechana antibiografía de Los Nikis

Por | 11 Abr 16, 18:26

los-nikis-npi“Joaquín Rodríguez formó parte de Los Nikis y de Los Acusicas. Estuvo diez años en cada grupo sin tener npi de música. Ahora se ha lanzado a redactar este… ¿manual autobiográfico? sin tener npi de escribir. Su dilatada experiencia en dar el pego le sirve para que sus teorías tengan un aire de credibilidad. El texto está arropado por un prólogo del gran Jesús Ordovás y cuatro fotos en baja calidad. El escritor, subestimando al lector, piensa que así este no se dará cuenta de que lo que tiene entre las manos es lo que es, o sea, un timo”.

Como veis, el texto de la contraportada de ‘NPI de música’, el libro de Joaquín Rodríguez de Los Nikis, va al grano. El bajista de la banda más querida y homenajeada del punk pop español parece subestimarse en este libro en el que va contando paso a paso cómo formar un grupo sin tener ni idea de nada, situando el factor “suerte” como determinante para elegir quién canta, quién toca qué o qué te lleva a tener cierto éxito comercial y un número 1 en Los 40 Principales. Afortunadamente este no es un manual llorica ni mucho menos falto de autoestima, sino más bien gamberro y entretenido que va a gustar a sus fans y a todos aquellos que tengan cierta curiosidad por lo que fue la escena DIY -o “hazlo tú mismo”- durante los años 80.

Todos esos avisos sobre el arte de “dar el pego” sirven más que nada al lector para que no espere un gran libro en cuanto a estilo. El lenguaje utilizado por Joaquín Rodríguez es campechano y oral, con el autor anteponiendo la naturalidad y el humor al glamour y al mito. Así, describe por ejemplo de manera desenfadada a su público medio como “varón, manchego, poco o nada sofisticado y con un IMC superior a 30”; y concluye sobre un viejo vídeo propio, el de ’10 años en Sing-Sing’: “he buscado ese vídeo en internet y no está. Menos mal”.

Pero la historia de su grupo sí es interesante y no hay que minusvalorarla debido a su modestia. En ‘NPI de música’ hay fascinantes cameos de Dinamita pa los pollos, Aerolíneas Federales y los geniales Ataque de Caspa, pero también aparecen personajes más improbables como David Summers de Hombres G, la ex ministra González-Sinde o Jaime de Marichalar, al tiempo que asistimos a algunos momentos de la historia del pop español que no deberían olvidarse: la sorprendente asociación entre Los Nikis y el nazismo por la letra de ‘El imperio contraataca’, el despilfarro al grabar vídeos en TVE, las cuestionables maneras de formar escenarios y backstage juntando tractores, las giras de los Ramones por nuestro país o el viaje en tren de grupos de la Movida a Vigo con el inaudito eslogan “Madrid se escribe con V de Vigo”, que terminó como el Rosario de la Aurora. Y una de las virtudes del libro es que en varias ocasiones continúa en Youtube.

La estructuración en capítulos en los que Joaquín Rodríguez va explicando su manual sobre cómo formar un grupo sin tener “ni puta idea” es lo de menos. A veces sus planteamientos son interesantes, como cuando indica que “hay que huir como de la peste” de hacer primero la letra y luego la música de una canción, o cuando explica su odio hacia los letristas que cambian el acento de las palabras para encajarlas en una canción de mala manera; pero lo importante es que todas estas cuestiones sirven de vehículo para conocer un poco mejor la historia de un grupo que todavía recibe homenajes, y también las de sus proyectos aledaños, lo que incluye desde Los Acusicas a Negros S.A. con Alaska pasando por una exitosa carrera como piloto en Iberia… 7.

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  • Ana Sánchez Fdez-Pacheco

    Hace poco los vi en la Sala Marco Aldany , tocaron de sorpresa antes de Aerolineas Federales, quizás sea el concierto más gamberro al que he asistido. Gente de la edad de mis padres fuera de control. Más de cien espontaneos que se subieron al escenario para unos segundos despues tirarse en plancha. Muy divertido.

  • anónimo valenciano

    Libro excelente porque cumple lo que te esperas de él tras leer alguna de las entrevistas que han hecho a Joaquín. Se lee en dos sentadas de WC, en una o dos noches desveladas o en pocos de tus ratos muertos favoritos. Ojalá éste hubiera tenido 1.000 páginas como “Guerra y paz”, el placer de leerlo y reirlo habría durado más. Yo no estoy de acuerdo con lo de cambiar el acento en la palabra para que encaje y en cambio detesto el “namechecking” tan caro a los Flechazos o La Casa Azul pero bueno, cada uno tiene sus fetiches. Para mí los Nikis consiguieron trascender el problema de los grupos con letras graciosas, que el mismo chiste la segunda vez ya no te ríes, pero en su caso sí, y te la aprendes y la coreas.

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