‘Cómo acabar con la Contracultura’: Jordi Costa cartografía el underground español desde Almodóvar a Soy una pringada

Por | 14 Ago 18, 13:50

‘Mondo Bulldog’ (1999), ‘¡Vida mostrenca!: Contracultura en el infierno postmoderno’ (2002), ‘Monstruos modernos’ (2008)… Jordi Costa lleva dos décadas buceando por la cultura de los márgenes; iluminando, como un “espeleólogo del gusto” (parafraseando el título de su pionera exposición en el CCCB), las catacumbas del underground. En ‘Cómo acabar con la Contracultura’ (Taurus), el autor de ‘Mis problemas con Amenábar’ se vuelve a colocar el casco de minero para guiarnos, como reza el subtítulo, por “una historia subterránea de España”.

¿Quién mató a la Contracultura (si es que está muerta)? Como en una novela de Agatha Christie, Costa comienza su libro con un (supuesto) crimen. ‘Peli, Luci, Bom y otras chicas del montón’ (1980) le sirve como metafórica acta de defunción. A través de una estimulante y reveladora relectura del primer largometraje de Almodóvar (una de las muchas que ofrece este fabuloso ensayo), el autor nos da varias pistas sobre los posibles asesinos: vestían pana, instrumentalizaron la Movida y terminaron con la disidencia a golpe de subvención. El “gusto socialdemócrata”, como lo bautiza el autor, asesinó, o por lo menos hirió de muerte, las expectativas utópicas de la Contracultura.

Como en un flashback de cine negro, Costa se remonta a los orígenes de los movimientos contraculturales en España. Para ello propone un insólito lugar de nacimiento: las bases aéreas americanas de Rota y Morón de la Frontera. Por esa puerta abierta por el franquismo no solo llegó dinero y maquillaje ideológico, también, como un daño colateral, nuevas ideas, sonoridades, hábitos indumentarios y sustancias estupefacientes. La psicodelia encontró en el flamenco un terreno abonado para plantar su semilla. Y a partir de ahí, como un efecto polinizador, se expandió a otros lugares, sobre todo a Barcelona, Ibiza, Formentera y, más adelante, Madrid.

¿Quienes fueron las abejas que transportaron el polen de la Contracultura en España? El músico Gualberto (Smash) y el productor Gonzalo García Pelayo, pioneros del rock andaluz; el dibujante de cómics Nazario, que dejó Sevilla para pasearse por Las Ramblas barcelonesas junto al activista LGTB+ Ocaña; el valenciano Mariscal, que antes de diseñar a Cobi pintarrajeaba en el ‘El Rrollo enmascarado’; el legionario Alejandro Vallejo-Nágera, el “primer hippy genuino español”, hijo del psiquiatra fascista Antonio Vallejo-Nágera, “nuestro doctor Mengele”; el colectivo de cineastas Els 5 QKs; Jaume Sisa; Vainica Doble; Iván Zulueta

Luego llegó la Movida, la Ley Miró, Barcelona 92… La apolínea Marca España domesticó a la dionisiaca Contracultura. Pero, ¿acabó con ella? En el último capítulo, Costa apuesta por el desplazamiento más que por la defunción. A través de la narración de su encuentro con la youtuber Soy una pringada, califica a esta plataforma como la “profecía cumplida del proyecto utópico de la Contracultura”, un espacio de autogestión creativa con un potencial expresivo enorme. El problema es que por una pringada hay cien mil rubius8’5.

  • 2018 y nos siguen vendiendo a la pringada como algo contracultural. Pos oc.

  • Neira

    El tema del libro es muy interesante y sin leerlo es complicado opinar pero vamos a ver. Comparar a garcía pelayo o almodovar con pringada… gente que trabaja, fusiona y crea con una persona que es (ni más ni menos) una hater de Internet de influencias super trilladas con una serie tan mala y obvia que ni la han analizado en jnsp.

  • Bitch79

    Soy una pringada, contracultura?? pues si, porqué no? Por cierto lo de relacionar las subvenciones y la peli de Almodóvar…si es cierto, me parece una gran patinada por no decir gilipollez, Pepi, Luci, Bom…no pudo ser mas underground,y amateur, Almodóvar la rodó en super 8 cuando no era nadie, sin un puto duro, y necesitó varios años para rodarla y montarla, no me apetece mucho leer el libro, porqué nunca me ha caído muy bien el listillo de Jordi Costa, pero le echaré un vistazo aunque solo sea para criticarlo.

  • Juanjo Fernández

    Exacto. Pero a la vez recuerdo la subida por la escalinata del festival de San Sebastián de Almodovar, Alaska y Blanca Sánchez hechas unas modernas pero con honores de estrella por esa película.
    La película siguiente “Laberinto de pasiones” se trabajó desde la tesis que Madrid era el centro contracultural del mundo, más que NY. No sé si en un sentido irónico o porque ya estábamos saturándonos de movida… ¿Qué crees?

  • Juanjo Fernández

    La contracultura de los 70s era mucho más rica, claro. Tenía su base hippy, anarquista, comunera, psicotrópicas y antipsiquiatrica, entre otras vertientes. Pero es que el devenir de la contracultura es que sea asimilada por la cultura de masas en busca de nuevos nichos de mercado de ocio. En eso no se respeta nada. ¿Pringada, Bistecs, Ganglios o el tecnopunk son contraculturales? Yo creo que el adjetivo les queda grande, pero exploran más zonas que las que la cultura de masas está acomodada a entrar. Y con el tiempo serán fagocitados. De igual manera que los señores de la pana intentaron barrer a su lado la contracultura setentera. Por ello en cada salto generacional hay sus elementos contraculturales, no sé si mejores o peores , pero ahi están.
    Por cierto, en el rrollo enmascarado colaboraron muchos autores (no en vano se confeccionaba en un estudio piso común), Nazario también (leed “la vida cotidiana del dibujante underground”)

  • Infobibliotecas

    Lo más contracultural que se puede hacer, hoy día, es defender (dándoles uso) a las bibliotecas públicas: http://www.infobibliotecas.com/es/blog/biblioteca-contracultural-biblioteca-contra-la-cultura/

  • Infobibliotecas

    “la contracultura une mucho más que la cultura. La cultura es esa palabra condenada por los tiempos a formar parte de una cadena de oxímoron interminable (cultura de la violación, cultura del abuso, cultura de la corrupción, etc): un continuo sinsentido si nos atenemos a lo que dice la RAE, pero claro está, la RAE también está en el punto de mira de ese discurso de lo políticamente correcto que no admite disidencias. Y cuando no forma parte de un óximoron es usada como arma arrojadiza: una chachiporra con que atizarse en el grandguiñol de la política a cuenta de identidades, hechos diferenciales y agravios históricos.

    En cambio la contracultura goza de la libertad del lumpen, no entiende de fronteras, permea y se deja permear, ensuciar, guarrear sin miedo a perder su esencia porque su esencia es contradecirse continuamente”. Sigue en: http://www.infobibliotecas.com/es/blog/biblioteca-contracultural-biblioteca-contra-la-cultura/

  • Jaime

    Alguien dijo algo asi como “tirale una piedra al capitalismo y te la devolvera etiquetada y con precio”. La contracultura te la vende Fnac

  • Mons Martyrium

    Teniendo en cuenta que Madonna es abanderada del underground según esta web no me sorprende que el listón esté tan bajo para ciertos autores, recurrir a la Movida, a ‘Arrebato’ y al cajón desastre de artistas reflejado en ‘La edad de oro’ (lo mismo es lo que se vio el hombre este para hacer su libro y ya) es a estas alturas redundante, a este paso ponerse un disco de María Dolores Pradera va a resultar mucho más transgresor que escuchar Décima Víctima… ya hará la ‘Pringada’ un vídeo sobre este cambio de tendencia.

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