Día 10: Hoy es nuestro último día en el estudio. Sí que nos da algo de pena, pero también es cierto que empezamos a tener cierto síndrome de concursantes de Gran Hermano, sobre todo Laura y yo, que somos los únicos que llevamos aquí desde el principio y no hemos hecho ninguna escapadita (Eli al menos salió a Sevilla a tocar con Cosmen). Queremos dormir en nuestras camas.
Hemos dedicado la mañana a acabar ‘Marina’, la otra canción de Iván que quedaba pendiente. Fue la última que nos presentó para el disco y la que más nos gustó a todos a la primera, menos a Javi Betacam, que se enfada un poco cuando hacemos estructuras algo raras en las que no se sabe muy bien qué parte es el estribillo, cuál el puente y dónde acaba la estrofa. La canción recuerda bastante a ‘Shout to The Top’, de The Style Council, pero con un rollo más tropical, potenciado por los bongos de Pablo, y más dulce, con unos coros muy bonitos de Eli y Laura. Luego hemos dedicado la tarde a meter los detallitos que faltaban (algún coro, palmas, pandereta, un bombo de orquesta de pueblo…) y a que Iván grabase las guitarras que quedaban pendientes en las demás canciones.
A todos nos ha dado mucha pena que Iván solo haya podido venir dos días al estudio por su trabajo, por un lado porque pasarse aquí dos semanas es como hacer un campamento-máster musical en el que todos aprendemos un montón y lo pasamos muy bien; por otro, porque Iván se había preparado en casa muchos arreglos muy guays para las canciones que en algunos casos ya no cabían porque su hueco lo había ocupado otra cosa, o la canción había dado un giro. Cuando traes una canción al estudio puede tomar muchas formas distintas, pero finalmente tienes que decantarte por una y desechar las demás, lo que no significa que la elegida sea más válida que las otras, ni que éstas no puedan recuperarse en directo. Al igual que meterse a grabar un disco con idea de reproducir tu sonido del directo no me suele parecer una buena idea, intentar imitar en el escenario lo hecho en el estudio, además de un rollo, no suele traer muy buenos resultados. De manera que imagino que podremos recuperar muchas de esas ideas.
Y a eso de las 20, Eli, Laura, Javi Monserrat y yo, hemos dejado a Iván grabando unas acústicas con Paco y hemos salido para Madrid. Después de dos semanas en las que te llegas a creer Brian Wilson, ocho horas de viaje hecho un ovillo en el asiento trasero, y nueve de jornada laboral esperándote al día siguiente, te devuelven a la cruda realidad.
Siempre me deprimo mucho cuando acabamos de grabar, o cuando volvemos de grabar. La sensación de tarea realizada, el no tener ningún objetivo similar en un horizonte cercano, deja un vacío difícil de llenar. Además, tenemos que esperar hasta enero para venir a la mezcla y escuchar el resultado final. Pero lo cierto es que todos nos vamos bastante contentos. Tenemos ganas de que escuchéis el disco.
Pd: Eli sigue sin dar su brazo a torcer con lo de “Tiempo de nísperos” como título. Manu.

Día 8: Paco se ha levantado a las seis de la mañana para acercar a Javi Betacam a la estación donde le espera un tren a Madrid camino a la reinserción laboral. Yo he quedado con él a las siete para grabar la voz de ‘Algunas cosas acerca de mí que aprendí estando contigo’, por un lado para aprovechar el día, ya que al mediodía Paco y Muni se van a un concierto en Zaragoza con Bigott y no vuelven hasta mañana por la tarde, y por otro, porque Paco me había comentado que para sus discos le gusta grabar las voces a primera hora, recién despertado, para que la voz no suene tan limpia. Pensé que quizás sería una buena idea probarlo en esta canción, y aunque quizás no se note de manera muy evidente, creo sí se transmite, sobre todo en el estado de ánimo con el que está cantada.
Hoy era el día más esperado, y también el más temido por todos en Pacotown: la grabación de vientos y cuerdas. Después de varias llamadas mareando a los músicos con si lo hacíamos o lo suspendíamos por nuestros numerosos imprevistos, anoche vimos que habíamos recuperado y que no solo nos daba tiempo, sino que habíamos avanzado tanto que si no dedicábamos el día a ello, lo único para lo que se me ocurre que podríamos aprovechar el estudio es para improvisar solos de castañuelas. Por suerte los músicos no habían cerrado ningún compromiso nuevo y pudieron venir.
Quiero decir que los arreglos, más allá de alguna idea mía y, evidentemente, de Paco, son obra de Javi Betacam, que pasó la noche escribiéndolos para pasarlos a partitura mientras que el resto veíamos a Wayne Coyne hacer el loco en ‘Fearless Freaks’. Y que estamos muy orgullosos de él por ello.
La persona más feliz en el grupo esta mañana ha sido Eli, que al no tener que grabar ninguna batería ha podido despertarse tarde para llegar despejada al concierto que tiene con Cosmen Adelaida esta noche en Sevilla (OJO: que el uso del presente no os engañe: es un recurso literario así de mercadillo para que todo os suene más inmediato, pero el concierto de Cosmen ya pasó. No lo busquéis hoy, que no lo hay). Por mi parte, yo he sido hoy el más infeliz del grupo.
Javi y yo hemos sido los últimos en levantarnos hoy. Lo cierto es que lo de que se tenga que volver a Madrid antes de tiempo nos trastoca bastante los planes, y pasamos la noche buscando la mejor manera de sacarlo adelante. Y no pudimos dormir (y tampoco pudo Briiiiian…). El principal problema es que Javi no va a llegar a coincidir con Iván en el estudio, de manera que no podrá grabar nada en los dos temas que compone y canta él. Podría grabarlo sobre la guía, pero no es una opción que nos convenza a ninguno.
Después de nuestra tercera noche seguida dedicada a ver documentales sobre grupos disfuncionales (primero Metallica, luego Wilco, anoche ‘Loud Quiet Loud’, sobre los Pixies), nos despertamos con ganas de empezar a grabar los demás instrumentos. Dedicamos la mañana y el principio de la tarde a hacer los bajos de las siete que ya habíamos empezado, y antes de que anochezca Javi arranca con los teclados. La relación entre Paco y Javi a la hora de grabar se resume en “no a nada”. “¿Piano o rhodes?”. “Mete los dos, y luego probamos un Vox a ver qué pasa”. “¿Sintes?”. “Venga, y espera que saco un vibráfono que va a ir guay”. Por un lado es muy divertido verlo, pero a la capa número quince de teclados, y viendo que el tiempo pasa, es inevitable ponerse algo nervioso.
DÍA 1: Dedicamos el día a baterías y percusión. Para lo último ha venido con nosotros Pablo Magariños (Abraham Boba, Julio de la Rosa, Litoral), que ya tocó con nosotros un tiempo que Eli estuvo fuera de España. En este disco hemos intentado alejarnos del pop sesentero y noventero del primero, y meternos en otros estilos: disco, rumba, funky, pop tropical, para los que la percusión es clave.
“Este disco va a ser una mierda” / “Este disco va a ser la leche”. El número de veces que se recorre la distancia entre estos dos pensamientos en el proceso de grabación de un disco es incalculable. Supongo que el primero predomina durante la preproducción, mientras ves que las fechas que contrataste para que la presión funcionase de acicate creativo se acercan peligrosamente y que, si bien estás muy contento con la forma que están tomando en el local algunas de las canciones, otras no terminan de funcionar. Y cada vez tienes menos ensayos disponibles, y tienes que preparar el repertorio antiguo para este sábado, “pues yo mañana no puedo, que ensayo con Templeton”, “y yo pasado con Cosmen, así que tiene que ser mañana”, “a mí esta canción no me gusta”, “pero si la otra es lo que hacemos siempre”, “vámonos, que tengo que madrugar”, “para ensayar una hora yo no me molesto en venir”…
DÍA 0: Viajamos de Madrid al Puerto de Santa María bajo el diluvio universal. Parece que algún grupo con el que no nos llevemos muy bien nos esté tirando cubos de agua al coche. Deben de ser varios los grupos, porque es mucha agua. Durante el trayecto escuchamos Hidrogenesse, Curtis Mayfield y el último disco de Tote King y Shotta. Eli no entiende en qué momento nos volvimos negros. Yo tampoco entiendo algunas cosas del disco de Genís y Carlos, pero merece la pena oír a Eli y Javi Betacam cantar ‘Christopher’.