Así de crudo empieza ‘Get It On’, segundo single del álbum de Grinderman, nuevo proyecto de Nick Cave con tres de sus Bad Seeds (Mick Harvey al bajo, Jim Sclavunos a la batería y percusiones y Warren Ellis a lo suyo, como siempre). Y uno piensa: ‘El Señor Cueva se ha dejado bigotón, ha cogido la guitarra y ha dejado suelto a ese personaje sucio y salvaje que hace años le hizo famoso y que últimamente estaba ahogado por el Don Nicolás, crooner, amante y padre religioso’. Sí, pero no tanto.
Pese a que el disco comienza con los trallazos ‘Get It On’ y ‘No Pussy Blues’, toda una oda al deseo insatisfecho con la banda desatada de furia, el resultado global es mucho más ortodoxo de lo que en principio parece. Tras la tensión generada por el violín desquiciado de Ellis en ‘Electric Alice / Grinderman’, las aguas vuelven un poco a su cauce con la bonita ‘Chain Of Flowers’ y discurren por lugares comunes en el último Cave. Y conste que no lo digo como algo despectivo, porque ‘Don’t Set Me Free’, ‘Decoration Day’, la emotiva ‘Man On The Moon’ y, sobre todo, ‘Vortex’ (lo más cerca del pop que puede estar el australiano) son buenas canciones, a la altura de su último repertorio. Eso sí, el ‘hombre-demoledor’ vuelve a la carga en la bluesy
‘Love Bomb’ (casi se puede bailar) y en la vibrante ‘Honey Bee’. Mención especial para ‘Go Tell The Women’, un medio tiempo con bajo funky en el que Cave se marca un pedazo de letra cargada de divertida ironía en la que El Hombre, ese poderoso ser supremo, se declara agotado y dice a las mujeres que abandona.‘Grinderman’ no es una obra magna, ni un punto de inflexión en su carrera, ni siquiera un proyecto paralelo, pero es un muy buen disco que no decepcionará a los fans de Cave, sea cual sea el Cave que les guste. 8.