Lo malo de ‘La lista’ es que no es ni muy sexy ni muy thriller. El punto de partida es prometedor: un selecto club de sexo en el que heterosexuales ricos y guapos se desfogan desde el más estricto anonimato. En ese sentido la aparición de Charlotte Rampling como folladora empedernida es la única sorpresa de la película. Cuando la trama empieza a enredarse con secuestros, chantajes y pasaportes falsos, la cosa se vuelve predecible y aburrida. ‘La lista’ es uno de esos films en los que te explican hasta al última tontada con bien de flashbacks con cosas que ya has visto. Y lo que es peor: no hay ni una escena de sexo a lo ‘El cuerpo del delito’ que por lo menos haga de la película algo medio deconstruible. Qué pena, con lo que prometía el tema. 3