El mayor problema que tiene este trabajo homónimo es que quiere abarcar mucho y por tanto aprieta poco. Como introducción, hemos conocido el single ‘Pigeons’, que es quizás el sonido que el dúo quiere conseguir como bandera de su proyecto. No obstante, en el álbum no encontraremos otra canción como esta que defina su sello de identidad. El largo se puede tildar de ser un recopilatorio de influencias de bandas con voz femenina: ‘Last City’ empieza con Blondie y sigue con un estribillo Garbage; ‘Young Aren’t Young’ podría ser una nueva canción de los Ting Tings, sobre todo por el riff de la guitarra; el ritmo de la batería de ‘Gold Blood’ es idéntica al que suele realizar Brian Chase en los Yeah Yeah Yeahs; y escuchando la canción que cierra el disco, ‘The Beach’, nos topamos con un intento de -valga la casualidad- Beach House.
Probablemente esto sea un tutti-frutti de la música que la pareja consume en su día a día, y son de reconocer todos los homenajes que realizan en once canciones. Es más, mejor limitarse a hacer referencias que buscar su propio registro si no se tiene. El dúo ha decorado correctamente el trabajo, cuidando la producción y la imagen, aunque olvidándose desafortunadamente de lo que, por lo general, cobra más importancia en un primer disco: las canciones.
Calificación: 5,5/10
Suenan a: Algún punto intermedio entre Yeah Yeah Yeahs y The Ting Tings.
Lo mejor: ‘Dead Ending’, ‘Pigeons’, ‘Gold Blood’, ‘Commotion’.
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