El dúo se convierte en cuarteto en directo, pero obliga a sus dos miembros extra a utilizar las mismas máscaras que siguen ocultando su identidad como el mismísimo día que estaban en Milke. Escondido detrás de su careta, el cantante no se muestra tímido sino solvente en voz, guitarra y pequeños pasos de baile, captando la atención del público casi más que estando al descubierto. Por su parte, el teclista se empeña en girar su par de instrumentos hacia el respetable, como si fuera a desprenderse de ellos en cualquier momento.
El concierto de Monarchy comienza con tres de sus mejores canciones, ‘Love Get Out Of My Way’, ‘The Phoenix Alive’ y ‘You Don’t Want To Dance With Me’, constituyendo un arranque de set tan potente que hasta parece que el resto del show terminará decayendo por la falta de éxitos (con solo un disco en el mercado, ‘Around The Sun‘, difícilmente pueden tener un repertorio consistente). Sin embargo, la cosa nunca termina de aburrir. ‘Gold In The Fire’, ‘I Won’t Let Go’ y una versión de la siempre fantástica, en cualquiera de sus formas, ‘Here Comes The Sun’ de los Beatles, aportan empaque a su setlist y así hasta llegamos a pedir un bis con ganas de más. No es otro que ‘Maybe I’m Crazy’. El público que llena la pista y parte de los laterales baila entregadísimo hasta el último minuto. ¿Por qué no se podrá comprar su disco en ninguna tienda cuando el grupo esconde tanto potencial? Alguien está haciendo algo mal… 8.
Foto: Facebook de Monarchy.