Amanda Palmer / Theatre Is Evil

Amanda Palmer tiene una de las personalidades más fuertes del panorama musical, arrasando con su potente voz lo que se le pone por delante. Al menos así ha sido hasta que se le ha cruzado por el camino el arma de doble filo del crowfunding: recaudó más de un millón de dólares, que se dice pronto, gracias al apoyo de más de 25.000 fans, que iban a servir para la fabricación de los discos, promoción y gira, ya que ‘Theatre Is Evil’ ya estaba grabado con anterioridad. Pero se le ocurrió que algunos de sus fans podrían apuntarse a tocar en sus conciertos si se sabían medianamente bien las canciones. Algunos, con Steve Albini a la cabeza, le reprocharon que no pagara a estos «músicos» -dudo que la intención de la chica fuera ahorrarse algún dinero- y se armó una polémica que ha estigmatizado el último disco de la ex Dresden Dolls.

‘Theatre Is Evil’ es como su autora: extravertido, excesivo, expansivo. En realidad, no ha variado su estilo desde que empezó con su anterior grupo, pero ahora contrapone la austeridad de aquel proyecto con la grandiosidad de este disco; ya la primera canción, ‘Smile (Pictures of It Didn’t Happen)’, puede rivalizar en épica con los delirios más megalomaníacos de Muse, y las canciones superan con facilidad los cinco y seis minutos (¿de verdad es necesario que duren tanto ‘Trout Heart Replica’, ‘Bottom Feeder’ o ‘Berlin’?). Con ‘Grown Man Cry’ alcanza cotas de un dramatismo teatral propio de Antony & the Johnsons o los Radiohead más patéticos. La buena noticia es que, cuando baja a tierra y se pone a hacer temas pop, consigue unos resultados más que notables: ‘The Killing Type’ y ‘Want It Back’ podrían ser canciones que aunaran a los oyentes de Radio 3 con Los 40 Principales. Y es que Amanda Palmer no se encuentra lejos de propuestas comerciales, pero de las de antes, de las que confiaban en los méritos de un artista y no en un producto.

Quizás sea la personalidad, demasiado insobornable y, en cierto punto, extravagante de Amanda Palmer la que ha impedido que alcance cotas más altas. Algo parecido le pasa a ‘Theatre Is Evil’, que peca de poco centrado, redundante algunas veces y, si esto se puede decir de un disco, demasiado seguro de sí mismo. Varias veces he pensado que si algún productor le hiciera centrarse, reducir, simplificar y dirigir su música hacia un punto, ganaría muchos enteros. Pero en ese momento dejaría de ser Amanda Palmer, aquella a la que sus fans le han entregado, con total confianza, más de un millón de dólares.

Calificación: 7/10
Lo mejor: ‘The Killing Type’, ‘Want It Back’, ‘Massachusetts Avenue’
Te gustará si te gustan: Dresden Dolls, Agent Ribbons, Patrick Wolf
Escúchalo: Spotify

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Publicado por
Marcos Domínguez