‘Theatre Is Evil’ es como su autora: extravertido, excesivo, expansivo. En realidad, no ha variado su estilo desde que empezó con su anterior grupo, pero ahora contrapone la austeridad de aquel proyecto con la grandiosidad de este disco; ya la primera canción, ‘Smile (Pictures of It Didn’t Happen)’, puede rivalizar en épica con los delirios más megalomaníacos de Muse, y las canciones superan con facilidad los cinco y seis minutos (¿de verdad es necesario que duren tanto ‘Trout Heart Replica’, ‘Bottom Feeder’ o ‘Berlin’?). Con ‘Grown Man Cry’ alcanza cotas de un dramatismo teatral propio de Antony & the Johnsons o los Radiohead más patéticos. La buena noticia es que, cuando baja a tierra y se pone a hacer temas pop, consigue unos resultados más que notables: ‘The Killing Type’ y ‘Want It Back’ podrían ser canciones que aunaran a los oyentes de Radio 3 con Los 40 Principales. Y es que Amanda Palmer no se encuentra lejos de propuestas comerciales, pero de las de antes, de las que confiaban en los méritos de un artista y no en un producto.
Quizás sea la personalidad, demasiado insobornable y, en cierto punto, extravagante de Amanda Palmer la que ha impedido que alcance cotas más altas. Algo parecido le pasa a ‘Theatre Is Evil’, que peca de poco centrado, redundante algunas veces y, si esto se puede decir de un disco, demasiado seguro de sí mismo. Varias veces he pensado que si algún productor le hiciera centrarse, reducir, simplificar y dirigir su música hacia un punto, ganaría muchos enteros. Pero en ese momento dejaría de ser Amanda Palmer, aquella a la que sus fans le han entregado, con total confianza, más de un millón de dólares.
Calificación: 7/10
Lo mejor: ‘The Killing Type’, ‘Want It Back’, ‘Massachusetts Avenue’
Te gustará si te gustan: Dresden Dolls, Agent Ribbons, Patrick Wolf
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