Godspeed You! Black Emperor / Allelujah! Don’t Bend! Ascend!

Se dice pronto, pero ya han pasado diez años desde que Godspeed You! Black Emperor sacaran su tremendo ‘Yanqui U.X.O.’, que dio continuación tan solo dos años después al que por lo general se considera su cénit creativo, ‘Lift Yr. Skinny Fists Like Antennas To Heaven‘, un impresionante álbum que, junto a ‘Young Team’ de Mogwai o ‘The Earth Is Not A Cold Dead Place’ de Explosions In The Sky, por poner un par de ejemplos, formó la piedra de toque del post-rock. ¿Quedaron tan exhaustos a principios de la pasada década que ya no tenían más que ofrecer? Pues no, ya que de un modo u otro nunca hemos dejado de escuchar al colectivo canadiense, o al menos a sus miembros más activos: aunque su denominación más célebre estuviese en barbecho, a través de proyectos como A Silver Mt. Zion, ya fuera sacando discos propios o como banda de acompañamiento del tristemente desaparecido Vic Chesnutt, músicos como Efrim Menuck o Sophie Trudeau han proseguido con una carrera que les ha traído muy buenas críticas.

Al ser tan multidisciplinares, no se esperaba un retorno de la nave nodriza, pero en 2010 las plegarias de muchos se vieron atendidas con la vuelta a los escenarios del proyecto principal. Muy avispados ellos, ya dieron pistas entonces de que su reunión iba a ir más allá del directo y se iba a introducir en el estudio, porque si los que fuisteis a alguno de sus conciertos os comprasteis camiseta, teníais el título de su nuevo álbum en las narices. ¿Qué serían todos esos mensajes extraños, eso de ‘Allelujah! Don’t Bend! Ascend!’? Pues ya lo sabemos y de hecho ya estaban vendiendo sus nuevas grabaciones en sus shows más recientes sin avisarlo.

Como nunca bajaron del sobresaliente tanto en sus LPs como en su EP (‘Slow Riot For New Zero Kanada’, 1999), las expectativas formadas en torno a esta nueva entrega son altas y no van a ser defraudadas. Hay un determinado número de artistas de los que sabemos que, como poco, cada vez que vuelvan a la acción van a ofrecer algo honesto, coherente con su pasado y con una mínima calidad. Podríamos liarnos a hablar de Fugazi, Sonic Youth, Wilco o The National, pero Godspeed son quienes nos ocupan y sin duda están en esta categoría, es decir, ya sabíamos que una vez le diésemos al play, se iba a disipar cualquier duda. En la grabación, dividida entre Hotel2Tango y su local de ensayo (y auspiciada, cómo no, por Constellation), están presentes muchos de los miembros clásicos de la banda, como Michael Moya, David Bryant o Mauro Pezzente, además de los mencionados Menuck y Trudeau. De esta alineación han salido cuatro temas con una duración total de casi una hora. Dos temas principales, de alrededor de veinte minutos cada uno, separados por otros dos más breves como coda para cada uno.

Con un sonido que sigue coqueteando con el lo-fi en algunos aspectos, pero que en conjunto no pierde fidelidad, sino que contribuye a crear atmósferas, comienza ‘Allelujah!’ con ‘Mladic’, uno de sus movimientos principales, construyéndose poco a poco entre cuerdas, percusión y guitarras que se entrelazan sinuosamente. La tensión se crea con maestría en torno a unos riffs y punteos ruidosos que podríamos situar entre ‘Revolution’ de Spacemen 3 y lo que llegarían a hacer Dead Can Dance si se lanzasen por estos terrenos. Los aires orientales también los aportan los demás elementos presentes, que presionan y presionan hasta crear una sensación agonizante que, lejos de desinflarse en la segunda mitad del corte, aguanta aunque el ritmo baje de revoluciones para finalmente resolverse en una explosión que conforma una apertura del disco inmejorable.

El collage de ruido velvetundergroundiano que es ‘Their Helicopters’ Sing’ no sirve para relajarnos de lo vivido un poco antes, pues sus cuerdas anárquicas no dejan descanso alguno. De todos modos, nos lo tenemos que tomar como la pausa anterior al segundo gran movimiento del álbum, que llega con ‘We Drift Like Worried Fire’ de la mano de unos pizzicatos sinuosos que pronto se transforman en violas, violines y contrabajos lastimeros. Unas guitarras limpias aparecen para dar paso a un ritmo de batería de querencias kraut que reúne por fin todos los ingredientes de la receta, entre cuerdas, guitarras, percusión y glockenspiel. La potencia aumenta según pasan los minutos, pero en esta ocasión la angustia se ha cambiado por una mayor luminosidad, unos aires más optimistas que van tornándose ligeramente amargos según avanzamos hacia la segunda mitad del tema, en la que, pasando de unas atmósferas delicadas a otras más áridas, acaban volviendo al desasosiego.

En todos estos años, los de Montreal no se han olvidado de la situación socio-política que les rodea, y la última de las codas hace alusión, con el título de ‘Strung Like Lights at Thee Printemps Erable’, a las protestas estudiantiles de la pasada primavera tanto en su ciudad como en Quebec. Este drone se mira por momentos, feedback guitarrero mediante, en el espejo de los Sunn O))) menos abrasivos para acto seguido sumirse en la calma (tensa, eso sí) más absoluta. Y se hace el silencio. ¿Se podía esperar más? Es posible que sí en lo que a duración se refiere, si recordamos otros álbumes más dilatados, pero la cantidad sobre la calidad no parece el criterio a seguir. Si somos sensatos y nos fijamos en lo cualitativo, difícilmente podrían haberlo hecho mejor, poniendo este »Allelujah! Don’t Bend! Ascend!’ a la altura de sus mejores trabajos. Majestuosos, geniales, únicos.

Calificación: 8,3/10
Lo mejor: ‘Mladic’, ‘We Drift Like Worried Fire’
Te gustará si te gustan: tanto GY!BE como sus proyectos paralelos
Escúchalo: The Guardian

Los comentarios de Disqus están cargando....
Share
Publicado por
Miguel Sánchez