«Oro, disfruto: los límites del maquillaje en el rostro humano»

Eli y Laura han acabado por la mañana la batería y el bajo de ‘Oro, disfruto’. La canción coge su nombre de una expresión de Inma, aquella concursante de Gran Hermano que parecía no creer en los límites del maquillaje aplicado al rostro humano. Es, junto con ‘La playa de los locos’, la única canción del disco en la que volvemos a acercarnos al pop noventero, y la única que hemos estrenado en directo. Hay quien nos dice que es la ‘Supermodelo’ de este disco, lo que no sé si me gusta demasiado. Imagino que lo dicen porque es la más inmediata y directa, y porque, como en aquella, el estribillo se basa en repetir una misma frase cuatro veces, en esta ocasión: “Nunca disfruto de nada en realidad”.

Esto me hace acordarme de que a veces se dice que un estribillo es fácil como algo negativo. A mí me parece un problema igual de grande que un delantero que marca demasiados goles o una modelo que es demasiado guapa.

Por la tarde Javi Betacam y Javi Monserrat han seguido alternándose en guitarras y teclados, y con los coros de alguna canción en la que yo ya había terminado la voz. Nos hemos centrado especialmente en ‘Bonito cortejo’, que nosotros creíamos una rumba y que Paco nos ha descubierto que en realidad es una habanera. En ella hemos incluido uno de los juguetes con los que Paco nos ha sorprendido en esta visita: un vibráfono al que Betacam está sacando bastante partido. Sumado al Farfisa y combinado con la guitarra española, el cajón flamenco y las congas que ya tenía la canción, le ha dado un aire muy caribeño, pero también muy cercano a The Cure. Ahora Paco se refiere a la canción como “rumbita de Robert Smith”.

Para acabar el día, como no nos apetecía seguir con los documentales de grupos malrolleros, hemos visto un par de episodios de Seinfeld y nos hemos puesto trompas. Todo muy indie. Manu.

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JNSP