Justin Timberlake / The 20/20 Experience

Las sedosas cuerdas que introducen ‘Pusher Love Girl’ parecen dar al oyente la bienvenida a la cama de Justin Timberlake. Esta es una de las muchas imágenes que le vienen a uno a la cabeza escuchando ‘The 20/20 Experience’, el primer álbum de Timberlake en seis años. Todo el disco es en realidad una carta de amor y fidelidad a su esposa Jessica Biel, pero tal y como indica lo grandilocuente de su título, ‘The 20/20 Experience’ es mucho más que eso. Ya se lo dijo un amigo suyo cuando le dio su opinión sobre el álbum: esto es “música que se puede ver”.

‘The 20/20 Experience’ es desde luego un proyecto ambicioso. Producido a medias entre Timbaland, J-Roc y el mismo Timberlake, y escrito por los mismos con la ayuda de James Fauntleroy, el disco de regreso del ex *NSYNC contiene diez temas y dura exactamente setenta minutos, lo cual hace una media de siete minutos por canción. Como era de esperar, el disco ya está produciendo opiniones divergentes por eso pero una escucha atenta revelará que la duración de estas canciones está plenamente justificada gracias a buenos ganchos melódicos y a bases rítmicas dinámicas. Tim & Tim, como los han llamado en Spin, hacen de ‘The 20/20 Experience’ una “experiencia” sonora que raramente da tregua.

La complejidad real del álbum, con todo, reside en su poder para subyugar por completo al oyente dentro de su propio paisaje sónico, y así, mantener su interés despierto a lo largo de todo su recorrido. La fórmula para lograr con éxito que ocho minutos de canción no dejen de entretener consiste, pues, en dejar que estos temas se expandan dentro de su propio espacio, por lo general a un ritmo pausado (el tema más movido del álbum es la pista 8), siendo conducidos finalmente hacia codas o directamente hacia metamorfosis a mitad de canción que, aunque en ocasiones poco orgánicas, no suenan forzadas en exceso.

Un ejemplo claro de esto es la efervescente ‘Strawberry Bubblegum’, dos canciones en una perfectamente complementadas. La primera es un suave paraíso de texturas y la segunda una sugerente «slow jam» con hermosos coros doo-wop. Melódicamente espléndido en ambos casos, este número es una fastuosa expresión del romanticismo que impregna todo el disco y, junto a la muy Stevie Wonder ‘Pusher Love Girl’, el tema con los violines más sensuales. Apartando lo musical, eso sí, ambas pistas nos recuerdan también que Justin nunca ha sido un gran letrista, pecando de pasteloso en la primera y de explícito en la segunda, en la que nos cuenta lo enganchado que está al amor de su mujer con grandes frases como “eres mi cocaína, mi heroína, mi MDMA” o “no puedo esperar a meterte en vena”.

La pobre lírica de Timberlake, sin embargo, queda en un segundo plano ante el fantástico trabajo de Timbaland en este disco. Entre muchas otras cosas, ‘The 20/20 Experience’ colecciona algunas de las mejores canciones que ha grabado Justin jamás, y una de ellas en especial, ‘Don’t Hold the Wall’, les muestra a ambos en completo estado de gracia. A partir de una trepidante y musculosa base tribal, una mística melodía que haría danzar cobras y unas hipnóticas armonías vocales, ‘Don’t Hold the Wall’ recrea un paisaje selvático invadido por maquinaria futurista, un paisaje decadente, sucio, cargado y extravagante. Por otra parte, Justin se descamisa en ‘Spaceship Coupe’ para emular el sudoroso erotismo de Marvin Gaye en otra muestra del bien traído excentricismo de este disco. Los gemidos femeninos del final desconcertarían hasta a Prince. En su segunda parte, además, Justin juguetea con su falsete, de nuevo ejemplificando lo entretenido que es ‘The 20/20 Experience’ incluso cuando sus canciones ya han superado los seis minutos de duración.

Pero no todo es tan perturbador en lo nuevo de Justin. ‘Tunnel Vision’ y ‘Mirrors’ nos retrotraen a la modernidad de los primeros trabajos de Timberlake de nuevo entregando brillantes estrofas, puentes, pre-estribillos, estribillos y codas. En la primera Timbaland aporta su artillería más pesada con una furiosa base a la que más tarde se le une una deliciosa sección de beat-box. ‘Mirrors’, por su lado, cuenta con la atemporalidad de ‘Cry Me A River’ en la producción y, tal como ocurría en ‘Justified’, es la obra maestra del álbum al que pertenece. ‘Mirrors’ no es otra cosa que el motivo de todo este disco, una inmejorable representación del artista en la plenitud de su vida y un ejemplo paradigmático del hombre enamorado. Es además un hit en Reino Unido.

Opuestamente a los minutos más modernos de ‘The 20/20 Experience’ están los de sabor más clásico, ‘Suit & Tie’ y ‘That Girl’. Como single principal ‘Suit & Tie’ ha funcionado peor de lo esperado pero como canción es una creación elegante y con mucho buen gusto en la producción, especialmente en su uso de percusiones y vientos metal. De ‘That Girl’ se puede decir exactamente lo mismo, pero en vez de un rap de Jay-Z que no sirve para nada cuenta con una introducción bastante divertida a los The Tennessee Kids, que no es una broma, sino la banda en vivo de verdad de Justin, o JT.

‘The 20/20 Experience’ nos deja finalmente un par de canciones que a buen seguro absolutamente nadie esperaba de Justin Timberlake. La primera de ellas es por supuesto la urgente ‘Let the Groove Get In’, en la que Justin lidera una fiesta medio africana medio latina que será un punto álgido en sus conciertos. Lo reiterativo del estribillo parece querer emular la calidad hipnótica de los rituales africanos pero sus vientos ya han despertado comparaciones con nada menos que Gloria Estefan. La segunda, ‘Blue Ocean Floor’, cierra el álbum desde el intimismo. Justin canta sobre querer desaparecer con su amada en las profundidades del océano en una hermosa metáfora sobre el refugio que uno encuentra en el amor de otra persona. Es un poco ‘Unravel’ de Björk y nos deja para el final su mejor gancho. Concluye estos setenta minutos de música una sobrecogedora melodía de violines y el sosegado sonido de las olas del mar. Música que se puede ver, exactamente.

En el mejor momento de su vida, pues, Justin Timberlake publica también su gran obra maestra. El sucesor a ‘Futuresex/Lovesounds’ dividirá a aquellos que encuentren en su extensa duración una pega, pero en mi opinión Timberlake, Timbaland y J-Roc se han encargado de que esta sea una escucha consistente y entretenida. El rap de ‘Pusher Love Girl’ es terrible, sí, pero tiene actitud: no aburre. Y es que ya sea en plan romántico, en plan estrambótico, en plan modernillo, en plan clásico o en plan inesperado, ‘The 20/20 Experience’ hace tremendo honor a su título convirtiéndose al final en una experiencia extraordinaria, sonora y visual. ¿Será el disco post-paternidad de Justin o el segundo volumen igual de bueno?

Calificación: 8/10
Lo mejor: ‘Pusher Love Girl’, ‘Don’t Hold the Wall’, ‘Strawberry Bubblegum’, ‘Mirrors’
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Escúchalo: iTunes, Deezer

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Publicado por
Jordi Bardají