iamamiwhoami, el fascinante mundo de ensueño de Jonna Lee

La sala Razzmatazz de Barcelona celebró este domingo la tercera edición del Grand Tour Estrella Damm, programa de conciertos que pretende acercar al público español algunas de las propuestas musicales más interesantes venidas de Europa. Tras las ediciones de Italia y Francia ayer le tocó el turno a Suecia. iamamiwhoami fue, pues, la estrella invitada, y lo de estrella va en serio. Y es que si creías que la expectación en torno a la figura de Jonna Lee terminó con la publicación de su álbum debut ‘kin’, el show que ofreció iamamiwhoami anoche te hubiera dejado de piedra.

Los teloneros Kate Boy iniciaron la velada con su synth-pop machacón y tribal. Compuesto por la australiana Kate Akhurst, siempre con su gorra, y el trío de productores suecos Rocket Boy, la nueva revelación sueca presentó cinco temas de su enérgico pop sintético con las percusiones como elemento estrella. Sonaron por supuesto las tres que ya conocemos: ‘In Your Eyes’, un poco torpe al principio debido a un ensordecedor fallo técnico; ‘The Way We Are’, que le siguió con más vibrantes percusiones, y el gran hit del grupo, ‘Northern Lights’, que cerró con más potentes bases rítmicas, estimulantes sintetizadores y unas melodías que son vehículos perfectos para la expresiva voz de Akhurst. Las nuevas, probablemente tituladas, una ‘Explode’, la otra ‘Temple Love’, tampoco estuvieron nada mal, en especial la primera. Un concierto en definitiva estupendo en el que Kate Boy consiguieron sonar mejor incluso que en disco.

Tras una interminable espera Jonna Lee y su banda de músicos (dos teclados, un batería y una adorable corista) salieron al escenario a eso de las dos y media de la madrugada. Ayudados por una puesta en escena tan minimalista como intrigante, compuesta en realidad nada más que por un gigante cubo de color blanco en el que se proyectan colores y gracias al cual la sensual figura de Lee pasa a ser una misteriosa sombra al ponerse delante, la aparición de iamamiwhoami despertó un griterío propio de los conciertos de ídolos adolescentes.

La siempre introductoria ‘n’ inició una velada de oscuro synth-pop en el que música y espectáculo eran uno. Si bien el sonido no fue el mejor –la belleza de muchas de las canciones del grupo se perdió en el directo, como por ejemplo la de ‘play’, que no logró transmitir ni de lejos la poderosa magia de su versión de estudio– el show de iamamiwhoami fascinó de principio a fin. El repertorio fue el habitual, moviéndose de ‘kin’ a ‘bounty’ en temas como ‘Idle Talk’, ‘Goods’, ‘In Due Order’, ‘y’, ‘; John’ o ‘t’, todas celebradas fervorosamente.

El famoso abrigo de Lee apareció por primera vez en ‘Rascal’ y se descubrió como uno de los elementos más inteligentes de la puesta en escena de iamamiwhoami. Con tan poco Lee logró cautivar al público al convertirse en una especie de misteriosa criatura completamente fascinante a la más mínima sonrisa. La sueca supo cómo mantenerse intrigante incluso en sus bailes improvisados y cuando se despidió de su público, eufórico, lo hizo con una media sonrisa, como evitando exponerse demasiado para no poner en peligro su personaje. Y lo consiguió, sin duda, porque cuando iamamiwhoami desapareció del escenario fue como si todo un mundo se esfumara de repente. ¿No es eso lo que convierte a un artista en una estrella?

Fotos: Ester Domínguez.

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Publicado por
Jordi Bardají