El orden cronológico es infalible, como casi siempre. ‘Direct Hits’ comienza con dos de sus mejores canciones, ‘Mr. Brightside’ y ‘Somebody Told Me’. La espontaneidad que las convirtió en sendos «sleepers» en su momento permanece intacta y sus inquietudes adolescentes (celos, etcétera) desarrolladas en letras y rimas extrañas marca de la casa que han terminado contribuyendo considerablemente a su identidad, son aptas también para el mundo adulto. Que todos tenemos un momento de flaqueza sea cual sea la edad es lo que nos muestra tanto tiempo después el otro de los dos temas inéditos, ‘Just a Girl’, que cierra la edición normal (la especial incluye una demo, un remix de Calvin Harris por una vez algo fuera de lugar y un tema más de ‘Battle Born’ (?)), con un Brandon lloriqueando páteticamente porque se ha enamorado de una chica. ¿No es mono?
En medio encontramos un sinfín de recuerdos: el día en que consiguieron convencernos de que ‘Smile Like You Mean It’ y ‘Read My Mind’ eran mucho mejores canciones -más clásicos- de lo que parecían, la primera llena de nostalgia hasta las trancas y la segunda sobre una ruptura; el día en que hicieron de «I got soul, but I’m not a soldier» su seña de identidad actuando en Live 8 y conquistando a Robbie Williams y hasta a competidores llenaestadios como U2 -a quien admiran abiertamente
– y Coldplay (‘All These Things That I’ve Done’); el día en que se convirtieron en Bruce Springsteen y untaron un single supuestamente alternativo de referencias religiosas (‘When We Were Young’); o el día en que llamaron al productor de Madonna para publicar dos llenapistas como ‘Human’ (inseparable de su inspiración en un discurso de Hunter S. Thompson sobre la generación de «bailarines») y ‘Spaceman’, sobre la locura, la paranoia y la vida normal, si aceptamos la metáfora, una de las canciones menos aburridas de odio a la fama que nos ha cantado una superestrella.No era tan raro verles en estos últimos terrenos. Su música había contenido sintetizadores desde sus inicios y probablemente fue eso lo que introdujo sus primeros singles en las pistas de baile indies. A menudo ha podido reconocerse a Stuart Price -al que Brandon considera «un hermano»- o a Alan Moulder en sus diversas producciones, pero siempre ha resaltado por encima de todo la identidad de la banda, bien sea gracias al creciente e indudable carisma de Brandon Flowers (que ya prepara segundo disco en solitario) y su estupenda voz, o bien gracias a su particular visión del mundo, capaz de meterse al público en el bolsillo incluso hablando de cosas tan personales como su padre alcohólico, la importancia de la religión para salir adelante o el escenario de la desolación en Las Vegas (se aprecia muy bien en ‘A Dustland Fairytale’). O quizá fueron simplemente las canciones, llenas de estribillos apoteósicos, pizpiretos tecladillos y otros ganchos. No sé si se me ocurrirá alguna vez volver a poner un disco de estudio de los Killers, pero un «greatest hits» era muy necesario para dejar de inundar su carrera de cuatros y seises como si no hubieran aportado nada a la música pop de los últimos años.
Calificación: 8,4/10
Lo mejor: ‘Human’, ‘Spaceman’, ‘Somebody Told Me’, ‘Mr Brightside’
Te gustará si: aprecias tanto un recopilatorio de Bruce Springsteen como uno de Sugababes
Escúchalo: en Deezer