‘Leviatán’ no hace sino confirmar esta impresión. La película, una de las favoritas junto a ‘Ida‘ en los Globos de Oro y Oscar de este año, es una mezcla de drama familiar y judicial, moderadamente emotivo y narrado de forma eficaz. Una historia de amor que transcurre entre el ruido de las batallas legales que enfrentan a un modesto mecánico rural y al corrupto alcalde del pueblo, y entre los vapores del vodka que ahoga los miedos y la desesperación de los contendientes.
Hasta aquí todo perfecto. El problema surge cuando el director pretende elevar este drama particular a metáfora política general. Ahí es cuando Zvyagintsev aprieta la tecla Bloq Mayús y empieza a poner todo en negrita. La película se carga de solemnidad expresiva pero artificiosa, ironía saludable pero facilona, simbolismo impactante pero grandilocuente y crítica necesaria pero demasiado evidente.
«¿Sacarás tú a Leviatán con anzuelo, o sujetarás con cuerda su lengua?». La metáfora bíblica, tan potente como obvia, le sirve al director para hacer un retrato de la Rusia contemporánea, de su miseria moral y espiritual. El protagonista, un moderno Job, lucha contra la adversidad en forma de monstruo de leviatán al que dan de comer los políticos corruptos y los eclesiásticos sin escrúpulos. El icónico plano del esqueleto de la ballena es un ejemplo perfecto del tipo de escritura que practica Zvyagintsev: impresiona su caligrafía pero decepciona su contenido. 6,6.