Ghost Culture abre un camino emocional inmediato sin venir de un grupo anterior ni dedicarse a fabricar remezclas para otros, y también sin el afán de incluir multitud de vocalistas al estilo Guetta o Calvin Harris. Quizá motivado por lograr una marca más personal gracias a su voz en la onda de Caribou (aunque el canadiense haya colaborado con Jessy Lanza puntualmente) o James Blake, el artista se nos presenta con un debut del que apenas teníamos referencias, salvo un par de singles previos, de los que se incluye ‘Giudecca‘ en este álbum, contundente e inesperado tras el arranque de ‘Mouth’.
Lo más llamativo de las composiciones de James Greenwood, además de que su voz actúe disimulando su modelo de construcción, es la armonía minimalista de su producción. Una estructura para la que ha contado, aparte de con Erol Alkan a la hora de pulir el sonido, con su amiga Natalie Long para acoplar las letras a las composiciones.
Una vez afrontados los diez cortes del álbum, de electrónica fría pero envolvente, es posible llegar a la conclusión de que se resientan de cierta uniformidad. Pero ese temprano veredicto se diluye gracias a baladas o medios tiempos colocados estratégicamente -a lo largo y ancho del disco-, que mantienen alto el interés hasta el final. Ghost Culture, entre secuenciadores tratados con mimo, el derroche de filtros vocales que aplica sin complejos y sintetizadores con aire retro, modula lo introspectivo y la euforia con la apariencia coqueta de una gran película.
Calificación: 7,5/10
Lo mejor: ‘Giudecca’, ‘Answer’, ‘Glass’, ‘How’, ‘Lying’
Te gustará si te gustan: Caribou, Totally Enormous Extinct Dinosaurs, Junior Boys, East India Youth.
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