Daughter / Not to Disappear

La acertadísima crítica sobre el anterior disco de Daughter, firmada por mi compañero JB, resumía perfectamente el debut largo del trío londinense: miseria sentimental bastante aparente pero sin canciones memorables. Las tornas han cambiado para mejor… musicalmente hablando. Elena Tonra, su líder, continúa habitando un lodazal existencial pero, ahora sí, ha conseguido lo más importante: canciones notables, distinguibles, dotadas con la suficiente fuerza como para no quedarse en la simple languidez cortavenas.

Ya desde la inicial ‘New Ways’ queda muy clara la preferencia del trío por una sonoridad de slowcore brioso (si ambos términos pudieran llegar a ser compatibles), por un pop oscuro y melodramático, similar al que practicaban hace década y media Piano Magic o Arab Strap: guitarras oníricas, gancho melódico y buenas dosis de electrónica de dormitorio. La diferencia la marca la voz de Elena, que recuerda a la de Romy de The xx con breves destellos de Björk o de Beth Gibbons y que dota a las composiciones de mayor empaque. Como resultado, la música de Daughter es más digerible que la de sus modelos pero, en contrapartida, no alcanza sus niveles de crudeza y desaliento.

Pero por muy reiterativa que sea la congoja, por mucho que, a fuerza de tanto insistir, acabe dejando de ser creíble tanta miseria moral, a Elena también se le escapa la luz por las rendijas, como si sus canciones quisieran liberarse de su contenido bilioso. El ímpetu galopante de ‘Numbers’ quizás pedía una interpretación vocal más rotunda pero, aun así, consigue uno de sus mejores temas. En ‘Doing the Right Thing’ llora la alienación moderna con un leve aroma de los primeros Portishead. ‘How’, con esa introducción de dream pop contagioso, levanta el vuelo y aporta algo de optimismo (no demasiado; la letra no mueve a la alegría precisamente). La belleza a prueba de ironías de ‘Mothers’ logra emocionar, pero en ‘Alone / With You’, fresco sobre la indigencia emocional que supone tanto estar sola como en pareja, parece burlarse de su atormentada visión de la existencia: «Odio caminar sola / debería agenciarme un perro o algo», entona entre reminiscencias al Sufjan Stevens de ‘Blue Bucket of Gold’.

Pero las mejores piezas del disco son ‘No Care’, una especie de versión del ‘Cherubs’ de Arab Strap acelerada, y ‘To Belong’, otro retrato de relaciones de pareja asfixiantes, subyugante gracias a un piano fantasmagórico, los arabescos de las guitarras y una base rítmica garbosa. ‘Fossa’ también incide en la misma temática, pero abusa del efecto «inicio sosegado» contra «puente enérgico», aunque compensa con su cierre extrañamente animado. El disco acaba con el tema más soso, ‘Made of Stone’, pero deja buena impresión por dos motivos; el primero, su duración: diez canciones en 46 minutos. El segundo, porque a pesar de toda su angustia vital, Daughter han adquirido un músculo en su música que ni su atormentada lírica puede ocultar.

Calificación: 7,3/10
Lo mejor: ‘Numbers’, ‘Mother’, ‘No Care’, ‘Belong’
Te gustará si te gustan: Arab Strap, los Portishead de ‘Dummy’, los Piano Magic de la era ‘Artist’s Rifles’
Escúchalo en: Spotify

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Publicado por
Mireia Pería
Tags: daughter