Nacho Umbert / Familia

En ‘Familia’, Nacho Umbert continúa con su vena costumbrista, pero esta vez aparca la vertiente de crónica social que explotó en ‘No os creáis ni la mitad‘. El título no engaña: ahora su foco se centra en su propia familia. El resultado, un álbum con un sustrato emotivo, personal y sentimental mucho más profundo y sentido.

Pero esto no es un disco de memorias al uso, va mucho más allá del ámbito doméstico. Como un Mark Kozelek de buenas, Nacho no desaprovecha el viaje para, partiendo de su universo íntimo particular, pintar un retrato de las tristezas y miserias de la sociedad catalana durante el franquismo. Ya queda meridianamente claro en la primera canción, ‘El sudamericano’: usando de pretexto a su abuela y la amistad que tenía con la mujer de Kubala, Umbert pergeña un ajuste de cuentas culé contra Di Stéfano y su fallido fichaje por el Barça. En ‘Barbarroja’, una bonita balada habanera que se arrima a las orillas del Sufjan Stevens de ‘Seven Swans’, narra un turbio pasado esclavista. O ‘Santa Inquisición’, que traza paralelismos entre los bombardeos de la aviación italiana sobre Barcelona en 1938 y el atentado de Carrero Blanco treinta y cinco años después.

Pero no todo es la Gran Historia. También hay sitio para la Historia chiquitita, con canciones pequeñas, dulces y sentimentales, como ‘Fruta prohibida’ o la más pop y redonda ‘Por todos los paraguas de Inglaterra’. Incluso da cabida a los recuerdos personales más dolorosos, como ‘Que lo sepa Cary Grant’, amarga aproximación a la muerte de la madre de engañoso inicio mitómano a cuenta de ‘Con la muerte en los talones’. O el poso de misterio y melancolía de la maravillosa historia de ‘Carmencita’.

La producción corre a cargo otra vez de Raül Fernández Refree, que baña el disco de unos arreglos contenidos y exquisitos con los que abriga las hermosas melodías y el cantar pausado e íntimo de Umbert. Aunque haya soluciones literarias discutibles que empañen alguna canción (parece una tontería, pero el uso del verbo «procrear» en la fantástica ‘Luz artificial‘ choca en medio de la encendida letra que glosa la historia de amor del hermano de Umbert) y aunque tengas la sensación de que no logras captar toda la lírica de Nacho Umbert, lo cierto es que consigue un disco melancólico, fuera del tiempo. Un tanto ensimismado y críptico tal vez, pero donde fluye eso tan difícil de conseguir: magia.

Calificación: 7,8/10
Lo mejor: ‘Luz artificial’, ‘Por todos los paraguas de Inglatera’, ‘Carmencita’
Te gustará si te gusta: Mark Kozelek, Sufjan Stevens.
Escúchalo: Spotify
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Publicado por
Mireia Pería
Tags: nacho umbert