A partir de ahí, Bejo se ha mostrado más fluido y libre, como si hubiera encontrado su línea propia y no le quedara más remedio que seguir avanzando. Ya en 2016, se aproxima con tino al trap con cortes como ‘Pintando pollas en la pizarra
‘, y los contenidos en el EP ‘Pírdula‘, temas más oscuros pero que confirman su nuevo nivel rimando y su peculiar talento para despertar una media sonrisa cuando se le escucha. Sus vidéos (sic), siempre a cargo de su inseparable Cachi Richi, también merecen atención por su capacidad para exprimir al máximo unos recursos muy limitados y una imagen bastante loca.El ascenso imparable del canario, sin duda, ha llegado a una nueva cota recientemente con el binomio ‘Mucho’ y ‘Poco’, dos caras de la misma moneda que ya están dando sus frutos y confirmando a Bejo como un artista único que marca distancias, alejando a la competencia de manera natural y fresca. Ojalá más de este tipo de personalidades en la escena estatal, en lugar de tanto imitador de OGs.