Excomulgada por voluntad propia del papel de fuzz-rockera en el que se encasillaba, Kristin se presenta como una ecléctica artista de pop. Tiene trazos de rock (como en una ‘White Street’ que recuerda a Transvision Vamp o a los Pretenders más sofisticados, también referenciados en ‘(Don’t) Wannabe)’, reggae (‘Going Though the Motions’) y nueva ola (‘Show Me’). Pero, sobre todo, suena a pop de base electrónica y aspiración bailable, como demuestra en el gran single
que da título al álbum, o ‘Skin Shed’, dos canciones que no desentonarían lo más mínimo en el repertorio de unos Saint Etienne o una Little Boots. La pátina de producción nostálgica, a cargo de Kristin junto a Kurt Feldman (ex-TPOBPAH, ahora conocido como Ice Choir) y Andrew Miller (que fue guitarrista de sus Dum Dum Girls), ejerce de hilo conductor del álbum y triunfa en el propósito de Kristin: sonar «como Kate Bush haciendo versiones de Mariah (Carey)». Ese halo de nostalgia por el R&B y otras producciones de los últimos 80 y primeros 90 (al que aludíamos en una playlist reciente en la que incluíamos a KK) funciona estupendamente, pero necesita que haya buenas canciones detrás. Todas las anteriormente citadas lo son y con ellas ‘X-Communicate’ funciona, pero se resiente cuando se trata de temas menos sólidos, como las menos inspiradas ‘Drive The Night’, ‘Smoke Rings’ o la power-ballad ‘What Is Love’, que fracasa en su estribillo, al carecer de un gancho realmente potente. Con todo, el de Kristin Kontrol es un debut con puntos álgidos y, sobre todo, un acto de valentía poco común en el pop de hoy que cabe reconocer.Nota: 6,9/10
Lo mejor: ‘X-Communicate’, ‘Skin Shed’, ‘White Street’, ‘Going Though the Motions’
Te gustará si te gusta: The 1975, Saint Etienne, Transvision Vamp.
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