Menos mal que existen los managers. La canción es una alegre tonada de arreglos (anteriormente conocidos como) perroflautas en la que se plantea una fiestecita para bailar con alguien que «Dios ha enviado». El estribillo dice: «tú y yo volamos en un avión esta noche, vamos a algún lado donde brille el sol, simplemente cierra los ojos y finjamos que estamos bailando en las calles de Barcelona». ¿No está Shakira a punto de aparecer por algún lado?
Pero lo mejor viene al final. Tras la cita al «modo en que bailan en el Mediterráneo» (¿se referirá a New Order en Ibiza circa ‘Technique’?), Ed Sheeran introduce una serie de palabras que pretenden ser tan barcelonesas como «las Ramblas» y «la Sagrada Familia», pero son cosas como «mamasita rica», «mi niña» o «viva la vida». Normani Kordei no tiene que estar nada, nada contenta. ¿Lo mejor? La mención al vino tinto: los catalanes llevan unos años súper de moda, aunque… ¿tiene pinta de saberlo un guiri tan perdido como Ed Sheeran?