Bieber efectivamente lleva un año y medio de gira, que arrancó en marzo de 2016 en Seattle, por el mundo, presentando además un disco que salió en noviembre de 2015. Un repaso rápido a las fechas que sí ha realizado en Wikipedia impresiona por su cantidad, pues es un total de 150. Puede decirse que Bieber ha tenido pocas vacaciones desde el inicio de la gira, pero además se ha notado: durante el tour le hemos visto llorar
, actuar completamente desganado, maltratar a sus fans, esquivar gorras o botellas de agua…No hay que ser un lince para darse cuenta de que la cancelación de estas fechas no se debe a “circunstancias imprevistas”. Aunque es posible que haya pasado cualquier cosa, Bieber ha de estar completamente exhausto de viajar por todo el mundo y de presentar el mismo espectáculo cada día y un disco que tiene casi dos años y que ya está más que vendido. No es que Bieber, por lo menos públicamente, fuera una maravillosa persona antes de iniciar la gira (su comportamiento es problemático desde mucho antes), pero es evidente que a Bieber se le ha explotado hasta la extenuación y que eso ha repercutido en la calidad de sus actuaciones y en su trato con los fans. Ahora toca tomárselo… “despacito”.