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Vitalic y Exquirla brillan en BIME Live!; Franz Ferdinand y The Prodigy, decepcionantes

Si la organización decía que habían pasado 8.700 personas durante el viernes, nos creemos que ayer, sábado, hubiese 15.000 espectadores dentro del BEC. El viernes se notaba la comodidad que supone que haya poca gente dentro del espacio: ponerte en primera fila sin problemas, cargar la tarjeta para comprar bebidas y comida, los baños… Sin embargo ayer se notó el cambio, que provocó una mayor lentitud –sobre todo considerando que el dinero cargado sobrante no se devolvía vía web, y las colas para no perder el dinero fueron considerables–.

Nuestra segunda jornada del festival comenzó con el dúo más representativo del electro-disgusting, Las Bistecs. Las divas tocaron en el segundo escenario principal en el que utilizaron el decorado del cuatro de Mae West de Dalí –‘Retrato de Mae West que puede utilizarse como apartamento surrealista’– que vienen utilizando en esta gira. El suyo fue un buen concierto, en el que lo dieron todo y más sobre el escenario. Con varios cambios de look y unos visuales divertidos y originales que acompañaban muy bien cada canción, interactuaban con el público de forma muy directa: mientras marcaban el tempo del concierto –“ahora viene la canción folk, os podéis aburrir”; “bailad como si estuviésemos en un puto after”–, no tuvieron ningún problema en felicitar a una pareja que se casaba y animaron a encender las luces de los móviles, “los mecheros del s.XXI”. Ni tampoco faltó la reivindicación política –“La república de los Países Ibéricos, a la mierda el Rey, a la mierda Esperanza Aguirre” espetaron en un momento–. Lástima que un concierto tan divertido, que consiguió animar tanto a la gente, acabara de repente: se apagaron las luces y la música, parecía que iba a seguir, pero no.

La siguiente parada fue en el teatro para ver a Delorean y su presentación por primera vez en directo de su nuevo disco ‘Mikel Laboa’, íntegramente cantado en euskera y que ve la luz el 15 de noviembre. Ante un recinto lleno tanto en la pista como en las gradas, sorprendió y agradó a todos por su puesta en escena pese a su aparente sencillez: cuatro grandes paneles blancos cubrían todo el fondo, ante los que se situaban Ekhi, Igor, Unai y Guille, sobre una plataforma a distintos niveles. En este nuevo álbum dedicado a la figura del vanguardista cantautor vasco, la electrónica de los de Delorean se combina con la voz sampleada del artista, mostrándose mucho más maduros y experimentales que nunca, pero excelentes. Los juegos de luces, que iban variando entre la plataforma, los colores, las luces y las sombras, acompañaron a un gran directo.

Llegó el momento de, en teoría, la súper banda BNQT (leído Banquet) en el escenario Heineken. Aunque Alex Kapranos, que no es oficialmente el líder de la banda, habló bastante y se mostró simpático y cercano con el público, su concierto en general decepcionó. El grupo formado por Kapranos (Franz Ferdinand), Ben Bridwell (Band Of Horses), Fran Healy (Travis), Jason Lytle (Grandaddy) y el creador del proyecto Eric Pulido (Midlake) presentaba unas expectativas tan altas que, quizá por eso, el concierto pareció bastante flojo y líneal. ‘Volume 1’ es la carta de presentación de la banda y, para este concierto, combinaron temas como ‘Restart’, ‘Hey Banana’, ‘Real Love’ con otros como ‘AM 180’ de Grandaddy, ‘Roscoe’ de Midlake o ‘Why Does It Always Rain On Me?’ de Travis. Es decir, fue un concierto correcto, pero esperas tanto de gente tan mítica que, cuando tocan algo normal y no se salen del esquema, aburre soberanamente. El público estaba pendiente y el sonido era aceptable, pero tanta monotonía no encajaba mucho un sábado por la noche en un festival.

Y de una superbanda internacional pasamos a una superbanda nacional. El de Exquirla, formada por Niño de Elche y Toundra, fue uno de los mejores conciertos de la noche. Por primera vez el teatro estaba tan lleno que mucho público hubo de sentarse más allá de lo que ocupa el escenario, hacia los laterales. Niño de Elche, impecable, rezumaba intensidad cada vez que cantaba. Obviamente se centraron en su hasta ahora único disco ‘Para quienes aún viven’, destacando ‘Canción de E’, ‘Destruidnos Juntos’, ‘Europa Muda’, ‘Hijos de la Rabia’ o ‘El Grito Padre’. Terminaron con ‘San Sebastián’ –un tema que el cantaor incluía en su repertorio tiempo atrás, basado en un poema de T.S. Elliot, que fue el primer tema que grabaron juntos aunque no forma parte de este LP. Su concierto en esta ocasión se vio beneficiado por el recinto: la solemnidad y sobriedad del telón granate hizo que la voz de Niño de Elche cobrara más sentimiento y mucho más sentido en un concierto impecable a todos los niveles. Al terminar, el público rompió a aplaudir con ganas.

Y, por fin, llegaba el momento de los cabezas de cartel en el escenario Thunder Bitch, el principal. Aunque la gente estaba súper entregada y Kapranos, de nuevo, fue muy cercano con el público, el concierto de Franz Ferdinand fue bastante aburrido. Técnicamente, el sonido fue correcto y, a nivel visual, únicamente les acompañaba un juego de luces, no mucho más. Además del cambio de formación –ahora, en ausencia de Nick McCarthy, son cinco en vez de cuatro: Alex Kapranos, Bob Hardy, Paul Thomson, Julian Corrie y Dino Bardot–, esta etapa está marcada por una imagen distinta, en la que visten de forma mucho más ecléctica. Pero muy al contrario, su directo resultó precedible y en él no destacó nada particular. Combinaron, eso sí, temas nuevos como ‘Lazy Boy’, ‘Paper Cages’ o ‘Always Ascending’ y los combinaron con ya clásicos como ‘Ulysses’, ‘Take Me Out’, ‘Love Illumination’ o ‘This Fire’.

The Prodigy, que venían de tocar en el minifestival Negua –en el Wizink Center de Madrid–, también decepcionaron bastante. Salvo que fueras borracho y tuvieras ganas de pegar botes, claro. Nada más comenzar Keith Flint se quedó sin voz y su voz fue casi imperceptible, tras los instrumentos. Repitieron el mismo setlist que en Madrid, así que no faltaron sus ya más que conocidos hits como ‘The Day Is My Enemy’, ‘Voodoo People’ (la frase “Spanish Voodoo People” fue un mantra durante todo el concierto) o ‘Breathe’. Curiosamente, Franz Ferdinand al completo estuvo viendo todo el concierto al fondo del recinto y los fans no se les dejaban de acercar, aunque no concedieron hacerse fotoso con nadie.

El último directo que vimos fue el de Vitalic. En el escenario principal, el productor francés ofreció, sin duda, el mejor directo de la noche. Tal y como ya había mostrado en Sónar, se acompañó de una excelente puesta en escena, con visuales y las estructuras de luces que iban transformándose a medida que avanzaban los temas. Una excelente combinación de sonido e imagen que demostró por qué Pascal Arbez-Nicolas es uno de los grandes. ‘Chicken Lady’ –de su disco ‘Flashmob’–, el mítico tema ‘My Friend Dario’, ‘Stamina’, indudable hit, y temas de su último disco ‘Voyager’, tuvieron a todo el mundo absorto durante la hora larga que duró su directo.

Fotos de Tom Hagen (Exquirla, Las Bistecs y Franz Ferdinand) y Óscar L. Tejada (Vitalic); todas cedidas por BIME Live!

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Publicado por
Nadia Leal