Luz Casal / Que corra el aire

Luz Casal ha publicado esta semana su primer disco de estudio en 5 años. El anterior ‘Almas gemelas’ (2013), a su vez, había tardado 6 años en llegar, siempre dejando aparte un recopilatorio (2011) y el álbum de versiones de boleros de 2009. Además de ser un álbum muy esperado por el mencionado lapso, ‘Que corra el aire’ presenta la particularidad de estar producido por Ricky Falkner, conocido en el mundo alternativo por haber sido parte de Standstill, y al que Luz ha llegado porque le gustó el disco de Quique González que produjo él, ‘Me mata si me necesitas’ (2016).

Por suerte, nadie ha intentado disfrazar a Casal de indie o alternativa a estas alturas, topando con resultados tan dispares como los de ‘Infinitos bailes’ de Raphael, pues como dice ella misma: “para alternativa, yo, al margen de cuáles sean las siglas”. Lo que sí han hecho Falkner y músicos y artistas tan conocidos en el mundo indiemainstream como Depedro o Santos es dar un acabado apropiado a estas canciones que nos hablan con esperanza sobre la vida, y también sobre su opuesto. Y no hablamos de cuerdas ni pomposidad. Especialmente piano, rhodes, hammond y acordeón de Josep M. Baldomà (él parece llevar las riendas en ‘Tanto ruido’), pero también la cadencia country de las guitarras del single ‘Miénteme al oído’ van construyendo un disco calmado, reflexivo, adulto y feliz alguna vez próximo a los últimos de La Buena Vida.

En ‘Que corra el aire’ encontramos canciones sobre la muerte, como por ejemplo ‘Lucas’, dedicada a un niño que falleció de encefalitis, y ‘Meu pai’, dedicada por Luz a su padre; pero ambas evitan sonar lacrimógenas, transmitiendo en verdad la alegría de vivir propia de alguien que se ha enfrentado al cáncer dos veces, tanto en 2007 como en 2010. ‘Días prestados’, de nuevo con Luz compartiendo créditos con Pablo Sycet, es toda una oda a la vida (“estamos aquí de paso / en viaje hacia un fin marcado (…) vamos a brindar por ti, por mí / porque tu aliento me ayude a seguir”); de la misma manera que resuenan en la cabeza del oyente proclamas de ánimo como “dale de comer al amor, el único alimento” (‘La única verdad’), “es mejor una caída que vivir en una nube de otra vida” (‘Miénteme al oído’) o “el vértigo se irá si te atreves a saltar” (‘Volver a comenzar’). Ganas de vivir y de nuevas aventuras que quedan patentes ya desde el primer tema, el más rockero y titular, ‘Que corra el aire’, con una estupenda recreación de sonido directo que brilla especialmente en la edición CD y en alta fidelidad. Sí, aún queda gente que cuida masterización, mezcla, etcétera.

Sin “highlights” del tamaño de ‘Entre mis recuerdos’, ‘Lo eres todo’ o ‘Besaré el suelo’, los maravillosos singles que hicieron muy justamente de ‘Como la flor prometida’ (1995) el disco más vendido de su vida, ‘Que corra el aire’ sí presenta una correcta sucesión de buenas canciones. Un disco agradable, no extremadamente cómodo ni autocomplaciente, en el que despuntan el bolero ‘Quise olvidarte’ (escrito por Cristina Plaza de Clovis), la versión final de ‘Amores’ de Mari Trini o el desenlace de ‘Volver a comenzar’.

Calificación: 6,3/10
Lo mejor: ‘Que corra el aire’, ‘Quise olvidarte’, ‘Lucas’, ‘Días prestados’
Te gustará si te gustan: Mari Trini, Cecilia, Calamaro, los últimos La Buena Vida
Escúchalo: Spotify

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