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Muere Alberto Cortez, el argentino que supo hacer suya la chanson francesa

Acabamos de conocer la muerte de Alberto Cortez a la edad de 79 años. Según han reportado fuentes de la SGAE a EFE, Cortez llevaba dos semanas ingresado en el Hospital Universitario Puerta del Sur, en Móstoles (Madrid), a causa de una insuficiencia cardíaca. Finalmente ha fallecido en dicho centro sanitario. Aunque su nombre había menguado en popularidad en las dos últimas décadas, este artista argentino fue uno de los grandes nombres de la canción iberoamericana desde finales de los años 60 y las dos décadas posteriores, llegando a tener un considerable éxito con ‘Castillos en el aire’. Pero su carrera fue mucho más que eso.

José Alberto García Gallo nació en Rangul, Argentina, en 1940. Estudiante de piano desde pequeño, salió de su ciudad para estudiar derecho en Buenos Aires, pero eso nunca llegó a ocurrir: se enroló en una orquesta de jazz como cantante y con ella giró por Europa, donde se empapó de primera mano de la chanson francesa. Así, tras un par de discos, se inició como cantautor con ‘Poemas y canciones’, donde reinterpretaba antiguas tonadas latinoamericanas (se abre, por cierto, con la ‘Vidala del nombrador’ que recientemente reivindicaba Rocío Márquez) y las conectaba con la canción francesa, con arreglos grandilocuentes al más puro estilo de Brel y Brassens. Tras un segundo volumen de ‘Poemas y canciones’ y un álbum de homenaje a Atahualpa Yupanqui, su fama fue enorme, especialmente en España –aunque en esto también tuvo algo que ver el litigio que mantuvo con un artista peruano llamado exactamente así, Alberto Cortez–. Pero su figura se engrandeció sobre todo con discos como ‘No soy de aquí’ (1971), que contenía algunas de sus canciones más reivindicadas, como ‘Camina siempre adelante’ o la misma ‘No soy de aquí’. Un año después se publicaba el mítico ‘Miguel Hernández’ de Joan Manuel Serrat, que contaba con arreglos de Cortez en tres de sus canciones, incluida la memorable ‘Nanas de la cebolla’, que él mismo incluyó en su repertorio.

A finales de los 70 y los primeros 80 supo actualizar su sonido en discos como ‘Castillos en el aire’ o ‘Entre líneas’, que le mantenían como uno de los cantautores melódicos más importantes, si bien esa figura fue perdiendo fuerza. Aún así, con alianzas artísticas (y amistades) como la que mantuvo con María Dolores Pradera o Facundo Cabral supo pervivir en el tiempo. Pero sobre todo con su timbre único y su gran carisma como intérprete –con su verborrea y su permanente camisa negra– hasta el último momento. De hecho, el ingreso previo a su fallecimiento había obligado a cancelar una actuación en Santo Domingo, Puerto Rico.

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Publicado por
Raúl Guillén