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Julio Iglesias, acusado de agresiones sexuales por exempleadas

Julio Iglesias ha sido acusado por dos mujeres de agresiones sexuales y humillaciones sufridas mientras trabajaban como empleadas domésticas para el cantante en sus residencias del Caribe. Los hechos, según relatan, ocurrieron en 2021, por lo que son muy recientes. Se describe en la investigación, por parte de las exempleadas, un ambiente laboral similar a una “dictadura” y a un régimen de «esclavitud», según recoge la investigación realizada por elDiario.es y Univision Noticias a lo largo de tres años.

Las denunciantes han utilizado nombres ficticios para proteger su identidad. “Rebeca” afirma que el cantante la llamaba con frecuencia a su habitación tras la jornada laboral y que allí la sometía a tocamientos sin consentimiento, incluidas “penetraciones con los dedos”, además de otras vejaciones físicas y verbales. Relata también un episodio nocturno en el que, según su testimonio, fue obligada a realizarle prácticas sexuales durante horas mientras él padecía dolores de ciática.

“Laura”, que trabajaba como fisioterapeuta, asegura que Julio Iglesias la besó y la tocó sin su consentimiento, y describe que fue objeto de humillaciones constantes. Cuenta que el clima parecía amable en sus primeros días de trabajo, pero que pronto pasó a ser reprendida y avergonzada por acciones cotidianas, durante meses y prácticamente por cualquier motivo.

Ambas sitúan los episodios en las propiedades de Iglesias en Punta Cana, en República Dominicana, y en Lyford Cay, en Bahamas, cuando el cantante tenía 77 años, y sostienen que las actuaciones de Iglesias eran sabidas por varias responsables del hogar, algunas de las cuales incluso facilitaban los encuentros. Además, denuncian condiciones laborales precarias, jornadas extenuantes durante meses sin descanso y la ausencia de contratos por escrito. La investigación señala también que Iglesias buscaba específicamente mujeres jóvenes para trabajar en sus casas.

Los medios responsables de la investigación han consultado al personal de la residencia, pero algunas responsables no han respondido, mientras que una ex-trabajadora ha defendido la imagen de Iglesias, en concreto su comportamiento de «respeto hacia las mujeres», y ha calificado de «patrañas» las acusaciones. Los testimonios, sin embargo, retratan un entorno marcado por la hostilidad, la tensión y el maltrato constante, donde se habrían normalizado abusos físicos, psicológicos y sexuales, según relatan las denunciantes.

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Publicado por
Jordi Bardají