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El iPod es tendencia, ¿o solo un delirio de la Gen-Z?

Vaya por delante que no, Apple no ha vuelto a catalogar el iPod, que dejó de fabricar en 2022, y es improbable que lo haga. Pero no es imposible: recientemente el iPod es tendencia en redes sociales, así que puede que vivamos un retorno de este reproductor a las tiendas, similar al del vinilo o, en menor medida, al CD y la cinta de casete (que nunca se fueron).

Podríamos volver -como volvemos a todo- a la época en que La Terremoto de Alcorcón cantaba aquello de «Me han echado los Reyes un iPod de 80 gigas / y no va (uuuuh) / y no va (uuuuh) / Tengo que arreglarlo pa’ poder escuchar a Tiga / y no va (uuuuh) / y no va (uuuuh)». La posibilidad es tentadora: el único iPod que tuve en mi vida me duró un mes. Era como el de la foto, pero sin el disco de Nelly Furtado. Fue un regalo de cumpleaños y se estropeó cuando alguien lo pisó inadvertidamente durante el recreo, mientras lo guardaba dentro de una mochila. Lloré como si se me hubiera muerto un animal de compañía (tenía 16 años, perdón), y aún conservo el “cadáver”, guardado en su cajita de plástico.

En el último año, TikTok e Instagram se han llenado de vídeos virales de gente usando su iPod, y la compra de estos aparatitos en tiendas de segunda mano, así como la búsqueda de la palabra «iPod» en Google y Youtube (donde la gente ve unboxings y reseñas varias) ha crecido exponencialmente, como recogen varios medios. Como mínimo, existe una curiosidad incipiente por regresar a este producto que duró en la conciencia colectiva lo mismo que la carrera de Gotye: el iPod fue introducido en el mercado en 2001 y su pico de uso a nivel global se produjo entre 2006 y 2008. Poco después, la llegada del smartphone se encargó de enterrarlo.

El motivo de este curioso revival es claro: el público está saturado de vivir conectado todo el día y busca desesperadamente una salida, como cuando imagina que vivir en el campo debe ser infinitamente mejor que vivir en la ciudad, pero sin que lo despierte el cacareo de una gallina. El iPod, como describe muy acertadamente la actriz Drew Barrymore -of all people- en una entrevista reciente -la verdad es que sabe bastante de música-, era el puente perfecto entre la portabilidad del CD y la facilidad del streaming: no hacía falta conectarse a internet para usarlo y tampoco permitía el acceso a “todo” el catálogo musical existente, de absolutamente todas las épocas y territorios. Una piscina musical infinita que, quizá, no necesitábamos, pero que parecía inevitable, visto lo visto.

@daniellecollins67

iPods are so back

♬ About You Now – Sugababes

No seré yo quien niegue las ventajas del streaming, ya que pienso que plataformas como Spotify o Bandcamp no solo permiten el acceso a toda o casi toda la música, sino que también son, en parte, responsables del revisionismo que ha experimentado la música de numerosos artistas o tendencias musicales que parecían abocados al olvido. Como cuando alguien convierte en meme una pintura del siglo XVIII, haciendo que esa obra circule masivamente cuando antes era desconocida, el futuro pasaba por tener acceso a todo o casi todo el capital cultural, en todo momento, a golpe de clic. La accesibilidad de la música actual ha dado forma también a la música que se produce hoy.

Hay canciones subidas a Spotify que datan de los años 10, 20 o 30 del siglo pasado: encontrarlas da vértigo, casi como viajar en el tiempo. Sin embargo, el iPod tenía puntos a favor a pesar de sus obvias limitaciones de espacio y contenido. Por ejemplo, el usuario «curaba» su propio contenido musical, sin anuncios ni algoritmos. Poder introducir en un reproductor que medía casi lo mismo que la palma de tu mano el contenido musical de 50 o 100 discos (o más; el primer iPod permitía subir hasta 1.000 canciones) sonaba a sueño antes de que Spotify asomara la cabeza, allá por 2008.

Por supuesto, la principal ventaja del iPod es que funcionaba sin internet, ya que la música que contenía estaba subida en formato mp3 de forma manual, o bajada a través de iTunes (con música comprada, idealmente, ya sé que el Soulseek tiraba mucho). Esta es la razón por la que la gente ha vuelto al vinilo y al CD, e incluso está volviendo a comprar discmans para poder consumir música sin necesidad de recurrir al Wi-Fi pero sin renunciar a una buena calidad de sonido. El iPod gana porque, además, es mucho más portable, pesa menos que un teléfono móvil y su opción «aleatorio» funciona como escuchamos playlists hoy en día, pero sin que las discográficas impongan al oyente música que no quiere escuchar.

@torokurooo My iPod against life #ipodnano #apple #music #retro #brat ♬ original sound – user39125986326

Además, el iPod cumple un único servicio y, al contrario que el iPhone, no contiene otras apps que distraen de la música. Por este motivo, parece que un colectivo concreto de personas -los padres- está expresando en grupos de Facebook su necesidad de volver a comprar iPods, según un reciente reportaje publicado el pasado mes de octubre, para que sus hijos pequeños puedan escuchar música «en el bus de camino a la escuela» sin tener acceso directo a contenidos en internet o redes sociales que puedan resultarles perjudiciales. «No queremos que nuestros hijos vuelvan a la Edad Media, solo que puedan escuchar música sin poder entrar a Snapchat también», dice un padre.

Conviene reflexionar, sin embargo, si el potencial regreso del iPod no supone una nueva victoria para las grandes empresas tecnológicas y una nueva derrota para el resto de la humanidad, que tan fácilmente somete su atención y tiempo a productos caducos y obsoletos. Al fin y al cabo, ¿realmente necesitamos otro aparato más que ocupe espacio en nuestras vidas? Es curioso que este renovado interés por el iPod se esté dando, de forma notable, en la generación Z también, pues no vivió el boom de este reproductor, pero ya sube vídeos mostrando sus nuevas adquisiciones y haciendo ASMR con los ruiditos de las cajas y los cables. ¿No estamos cayendo de nuevo en el consumismo fácil a través de la nostalgia?

Por eso, ojo, no subestimaría este revival, pues, como el vinilo y, en menor medida, el CD, estoy seguro de que aguarda un futuro en que volveremos a convivir con este reproductor de música, al igual que lo hacemos ya con otros que han vuelto. ¿Seguro que Black Mirror no está escribiendo un capítulo sobre esto? Si el iPod ya existe, si ya está hecho, lo único que falta es que el capitalismo lo vuelva a devorar y que, a continuación, lo escupa luciendo brillante y reluciente, como si fuera nuevo.

@chicadelascajas Mi #ipodClassic lo conseguí en @cnshopper.offical Ya hace un mes que lo tengo y funciona muy bien 🔥 Link de compra en mi bio 👀 #tecnología #recomendación #review #cnshopper ♬ sonido original – La chica de las cajas 📦
@reddnea what should i put on it! and what should i get next?? #ipod #apple #ipodnano #unboxing ♬ Sound of seconds(69453) – WALKER
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Publicado por
Jordi Bardají
Tags: ipod