Música

Baxter Dury / Allbarone

Baxter Dury se topó un buen día de 2024 con Paul Epworth, productor de Adele, Coldplay, largo etcétera, y quedaron en hacer un disco juntos: este ‘Allbarone’. Epworth puso música a varios temas y produjo, lo grabaron en The Church y se debieron gastar bien de pasta, a tenor de lo que cuenta Dury en las entrevistas (sobre todo, en comida). Pero tanto oropel no ha cambiado mucho el estilo de Baxter. En su noveno disco presenta su synth-pop recitado ahora envuelto en disco-soul decadente, con bien de satén, y el contrapunto vocal femenino de JGrrey, una habitual ya de sus discos. Muy familiar, pero aún más putifino, para entendernos.

El personaje central de ‘Allbarone’, pretendidamente sofisticado, realmente desaliñado, (como se muestra Dury en la portada), se mueve entre habitaciones de hoteles baratos y citas frustradas. Ese tono chulesco y de estar de vuelta de todo contrasta con letras de patetismo sentimental que recita de manera mecánica mientras JGrrey le da réplica.

Pero, ay, el arranque no es ni lo memorable ni lo sardónico que se presupone: todo el rollo que lleva en las letras, toda esa imagen sarcástica y decrépita, toda la oscuridad y el patetismo, todo el brillo de la producción, no acaban de cristalizar. Las intenciones son mucho mejor que las canciones, que no son lo gloriosas que deberían con tales mimbres.

Además, tienen la particularidad de irritar, más que seducir. Sospecho que esa era la intención. Pero ni siquiera incomodan lo suficiente: en ‘Allbarone’, la canción homónima (e inicial), cuesta poco imaginar a Baxter como Pino D’Angiò, cigarro en ristre, producido por Miss Kittin. Explicado así, suena estupendo. Pero en la realidad la canción no tiene la garra que promete: se alarga, se deshincha. En ‘Schadenfreude’, “alegría del mal ajeno”, los coros y los efectos recuerdan tanto a Ladytron como a los Pet Shop Boys de ‘Electric’, pero sin llegar a las cotas de los referentes.

Poco a poco Dury se va acercando a ese ideal de sonido de playboy decadente arrastrándose por la pista de baile. En ‘Alpha Dog’ el estilismo funky disco elegante alcanza unas alturas bastante majas gracias a la línea de bajo, los arreglos de cuerda, unos coros gélidos, la bola de espejos dando vueltas y Dury actuando de Barry White británico. Y en ‘Other Me’ el bajo gordísimo y los arreglos cinematográficos nos llevan a un post punk bailable y oscuro.

Y es hacia el final que llega lo más sustancioso, donde la incomodidad sí que dispara grandes temas. Si en ‘Kubla Khan’ se acercaba a unos Sleaford Mods algo más refinados, el parecido es aún más evidente en ‘Mockingjay’, quizás el mejor tema de todo el conjunto, porque Dury y JGrrey muestran una furia auténtica, quizás porque es la canción más contundente en arreglos, melodía e interpretación.

En ‘Return Of The Sharp Heads’ Dury nos dibuja un entorno de falso glamour, de postureo y de seductores acabados, que son criticados con fiereza glacial por la voz de JGrrey: “You’re just a bunch of soul-fuckers / Who rate yourselves / (…) I’ll sit back and admire how much you hate yourself / (…) You total cunts”, (“Sólo sois un puñado de folladores de almas / que se dan valoraciones a sí mismos / me sentaré y admiraré lo mucho que os odiáis a vosotros mismos / Sois unos completos hijos de puta”). Es oscuro, es incómodo, es sensual y es bailable: es lo suficientemente desesperado y lo suficientemente elegante. Justo lo que quería ser ‘Allbarone’ en su totalidad y no ha conseguido.

Los comentarios de Disqus están cargando....
Share
Publicado por
Mireia Pería
Tags: baxter dury