Música

Jeff Tweedy / Twilight Override

‘Twilight Override’ de Jeff Tweedy es un disco triple. ¡Alarma! ¡Músico consagrado edita casi 2 horazas de música! ¿Hay que salir huyendo? Por suerte, no. Porque a poco que comulgues con el paisaje sonoro de Tweedy, te va a subyugar.

El milagro hay que achacarlo a varios factores: el primero es que, en vez de ser el típico disco con incontinencia, en que se vuelca todo lo que se compone sin filtro, aquí no sobra nada. Todas las canciones son hermosas y clásicas. No solo están bien hechas, sino que destilan emoción, vida… El segundo es el sonido, la atmósfera que transmite: el mimo con el que se han grabado los instrumentos, la delicadeza de los arreglos… Transmite calidez, cercanía. Se nota el con cariño con el que se ha grabado, lo relajado, la familiaridad: sus hijos Spencer y Sammy Tweedy forman parte de la banda que le acompaña.

El tercero es que todo fluye, la escucha no se estanca, no aburre: “Yo quería que el disco tuviera un poco de momentum, que te fuese conduciendo a lo largo de un camino”, explica Tweedy en la interesante entrevista que David Saavedra le hace en Rockdelux.

‘Twilight Override’ es un disco con todo eso que nos gusta de su autor: es clásico y reconfortante a más no poder, plácido, pero no monótono. Todo remite a un universo muy conocido: la americana, el country alternativo de Wilco, gotitas de folk, alguna que otra rendición a los R.E.M. acústicos… La característica voz de Tweedy lo llena todo, y suena más entrañable, más sabia, más tierna. Ya la primera canción, ‘One Tiny Flower’, tiene la precisa conjunción de temple, sutileza y nervio para atrapar. También maravilla la delicadeza vals de ‘Love Is for Love’ o el riffecillo de guitarra de ‘Mirror’, que combinada con el susurro de Tweedy provoca cosquillas en el estómago.

En el disco 2 Tweedy no sube el tono, pero mantiene la emoción: ahí está ‘KC Rain (No Wonder)’: la calidez de la steel guitar, el cantar sentido, la melodía suave… Es estar en un sitio ya conocido al que siempre quieres volver. ‘Out in the Dark’ tiene la virtud de ser pegadiza y a la vez no ser obvia, como agua escapándose en las manos, con unos arreglos electrónicos tenues y lejanos. La progresión de bajo dramática y a la vez contenida de ‘No One’s Moving On’ otorga texturas kraut a la pieza más dramática de todo el conjunto, con los coros dibujando angustia existencial.

Y todo para conducirnos a una de las canciones más señeras de toda la obra, con la que acaba el segundo disco: ‘Feel Free’, un himno folkie recitado como un mantra. Y un resumen que vale para todo el álbum: “Feel free / Make a record with your friends / Sing a song that never ends”.

El tercer disco se abre con la canción que más rompe la placidez general, ‘Lou Reed Was my BabySitter’, un zumbón remedo del ‘Rock & Roll’ de The Velvet Underground, en que Jeff birla hasta las inflexiones vocales de Reed y, de paso, también se agencia los coros de ‘People Who Died’ de Jim Carroll. Un pastiche fenomenal, donde hasta bromea: “rock and roll is dead / but the dead don’t die”. Pero la pieza más emotiva y emocionante de todo el álbum es ‘Stray Cats in Spain’. Jeff canta, apoyado en unas cuerdas en suave pero emocionada progresión, pues va precisamente de eso: que los Stray Cats están tocando en España en 2019. Por cierto, eso fue en el Azkena de 2019, donde coincidieron con Wilco en el cartel.

Quizás el tramo final, ya sea por sobredosis, ya sea porque hemos absorbido más delicadeza de la que podemos asumir, ya sea porque hasta a Tweedy se le acaba apagando la flama, baja un poco listón. Pero se sigue oyendo con agrado. Y es fenomenal comprobar que, después de varios años de discos de Wilco no muy destacables, desde ‘Cousin’ (2023) el genio compositivo de Jeff Tweedy ha vuelto en todo su esplendor.

Jeff Tweedy está a punto de actuar en A Coruña, Barcelona, Donosti y Madrid. Detalles, en Primavera Tours.

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Publicado por
Mireia Pería
Tags: jeff tweedy