La película de ‘Aída’ resiste como lo más taquillero en España por segunda semana consecutiva. Ya son casi 3 millones de euros recaudados y casi 500.000 espectadores, por lo que estamos ante uno de los fenómenos del año, sobre todo para el cine español. Medio camino ya estaba hecho, pues estamos hablando de una de las series más emblemáticas de la parrilla de lo que llevamos de siglo, y absolutamente todo el mundo recuerda a sus personajes, pero también le está beneficiando el boca oreja.
‘Aída y vuelta’ funciona a varios niveles. El primero y fundamental es el cómico. Son varias las escenas descacharrantes. Puede que el humor de la serie no fuera el más inteligente, ni siquiera llegó a ser tan brillante como las mejores temporadas de ‘7 vidas’, pero son varios los gags que despiertan las carcajadas del público, como el de la psicóloga que pierde los nervios hablando de asertividad, el del culo de Paco León o el cameo de Angels Barceló «todes nos equivocames».
En segundo lugar, la película opta por una arriesgada estructura «meta». Como desvela la larga cabecera, en esta película Carmen Machi hace de Carmen Machi, Paco León de Paco León, Eduardo Casanova de Eduardo Casanova… y así sucesivamente. Asistimos a la vez a un hipotético rodaje de un capítulo de ‘Aída’ y al capítulo de ‘Aída’ en sí mismo, que además luego se puede ver online a través de un código QR.
Esta pirueta narrativa produce algunas escenas de excelente ritmo en las que el espectador escucha una frase pronunciada por Luisma, seguida de una frase pronunciada por Paco León. Personaje y actor que le da vida, perfectamente distinguibles. León como director y co-guionista sale muy airoso de este salto mortal tras el pequeño fiasco que supuso la experimental ‘Rainbow’, y aquí da además con un final totalmente tierno y emotivo que sirve tanto para la serie como para la «vida real».
Eso nos lleva al tercer punto, una reflexión sobre el mundo televisivo y la fama que este da. Las reacciones que los actores sufren por la calle por parte de la gente van desde el cariño (el personaje que ha perdido a su hermano) al odio (los ataques homófobos a Casanova) pasando por el fan que se cree con derecho a obtener un selfie junto al actor o actriz de turno cuando le plazca, sin tener en cuenta el estado de ánimo de su «ídolo». El film contiene igualmente una reflexión sobre los límites a la hora de exprimir una serie de éxito, cuando ya los actores hasta la aborrecen, se sienten esclavos de la misma o incluso han desarrollado problemas de salud. Por eso mismo hay que respetar la única ausencia en el elenco, la de Ana Polvorosa (Lore).
Situada en 2018, cuando la serie en realidad había terminado en 2014, ‘Aída y vuelta’ es un regreso a una España que ya casi no recordamos, en la que Maxim Huerta es ministro de cultura durante unos días. La España pre-pandemia, en la que casi no se había hablado de #MeToo, una sitcom podía permitirse chistes políticamente incorrectos, profundamente racistas, o un abuso sexual durante el rodaje no era aún razón para que una ficción se cancelara. No quiero hacer spoilers, pero es raro que Pedro Sánchez no haya comentado todavía nada sobre su «aparición» en esta cinta. Al tiempo.
‘Aída y vuelta’ es un viaje en el tiempo, pero sobre todo una forma inmejorable de cerrar una serie muy querida, con un planteamiento original, muchos frentes y reflexiones abiertos, y cierto parentesco con el gran éxito de ‘The Studio‘ en Estados Unidos el año pasado.