Ratboys / Singin’ to an Empty Chair

“¿Qué hace falta para que te abras?” se cuestiona Julia Steiner en ‘Open Up’, la primera canción de ‘Singin’ to an Empy Chair’, el sexto álbum de Ratboys. Una pregunta que levita sobre las once pistas que conforman un proyecto que busca indagar en la naturaleza de las relaciones humanas, que quiere ahondar en las complejidades que requiere una conexión profunda con alguien. A nivel sonoro, también pinta un paisaje en el que la banda se moverá durante todo el disco, inyectando desde el principio una dosis mayor de country a la que acostumbraban, que se incorpora cómodamente a un sonido cada vez más denso.

En esta apertura, las delicadas cuerdas y la dulce voz de la cantante abren paso a varias capas de guitarras eléctricas y batería, pero la intención no es llegar a un clímax frenético, sino ir paulatinamente estableciendo una atmósfera reflexiva. En ‘Know You Then’ esa acumulación instrumental se materializa, ofreciendo un evocador número power pop en el que la narradora recuerda los años de instituto de un ser querido al que en ese momento aún no conocía. Es una pieza sencilla, efectiva e inmediata que precede a ‘Light Night Mountains All That’, probablemente la canción más ambiciosa del álbum y que más se distancia del resto. En ella, Ratboys proponen un viaje misterioso que transita tanto por zonas bucólicas como oníricas, donde las percusiones marcan un ritmo enérgico y las guitarras se distorsionan creando sonidos estridentes.

En contraste, el álbum decide echar ligeramente el freno en las experimentaciones y volver a un lugar más seguro pero no por ello menos satisfactorio, pues no es fácil resistirse a los encantos de una composición indie rock tan sólida como ‘Anywhere’, en la que retrata la obsesión a querer a estar con alguien hasta el punto de sufrir por separarse. Lo más divertido es que cuando Steiner la escribió, lo hizo pensando en el perro de la madre Dave Sagan, guitarrista de la banda, con quien tiene una fijación especial. Otra producción aparentemente sencilla pero muy efectiva es ‘Penny in the Lake’, donde Ratboys abrazan completamente el country alternativo en la línea de la última Waxahatchee

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En el disco conviven la inmediatez de temas como estos o ‘The World, So Madly’, una gran oda a vivir loca e intensamente tras saber “que nada va a durar”, con producciones que buscan lo contrario: construir un extenso universo sonoro e indagar en todos sus matices. Es el caso de la excelente ‘What’s Right’, que comienza como una canción indie rock al uso, con uno de los estribillos más memorables del proyecto, y en torno a la mitad, muta en algo completamente diferente, creando una tensión que nunca llega a resolverse. Así como tampoco llega a hacerlo la historia detrás de ‘Just Want You To Know The Truth’, donde Steiner narra de manera muy directa los detalles de una relación que se ha roto durante 8 minutos de balada a fuego lento que cierra con un emocionante pasaje instrumental. La casi post-punk ‘Burn It Down’ se extiende hasta los 7 minutos, donde destacan dos catárticos solos de guitarra.

En ‘Singin’ to an Empty Chair’, Ratboys han encontrado algo especial, y aunque no siempre sea particularmente novedoso, contiene varias de las mejores canciones de su carrera. Hay madurez y verdad en once composiciones que, en sus puntos más álgidos, consiguen emocionar con los elementos más simples: una percusión acelerada, una melodía de bajo que se distorsiona.

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Publicado por
Fernando García
Tags: ratboys