El quinto disco de Jacob Allen bajo el pseudónimo de Puma Blue es uno de esos trabajos decididos a atrapar al oyente desde la primera pista. El cantante y productor londinense construye meticulosamente una atmósfera tan desasosegante como sensual manteniendo siempre un difícil equilibrio entre la dulce fantasía onírica y la acechante pesadilla.
Tras el lanzamiento el año pasado de dos álbumes que abogaban por una individualidad introspectiva (‘antichamber’ y ‘extchamber’), ‘Croak Dream’ es una vuelta al sonido más colaborativo de ‘Holy Waters’ (2023), aunque conservando en todo momento un marcado carácter lo-fi. El título hace referencia a un sueño premonitorio en el que uno es testigo de su propia muerte.
‘Desire’ abre la función como si nos adentráramos en un club de jazz privado con luces tenues azuladas, con una percusión seca seguida de unos inquietos sintetizadores. La voz andrógina de Allen se posa, cálida, encima de una producción de guitarras tensas. En ‘Mister Lost’, esa tensión es aún más palpable, donde la letra recitada sobre la alienación del día a día se funde sobre el repiqueteo de un drone. Más melódica es ‘Hold You’, un sofisticado medio-tiempo R&B repleto de cuerdas y vientos que se distorsionan.
Puma Blue lleva sus referencias sonoras por bandera, y si Portishead es lo primero que viene a la mente al escuchar este proyecto, el corte titular bien podría ser una canción de Radiohead (Sam Petts-Davies, colaborador de la banda de Thom Yorke, es uno de los co-productores). Una de las buenas, eso sí. El artista integra perfectamente en la secuencia este momento de caos y confusión, donde los ásperos sintetizadores crean una atmósfera densa y psicodélica muy envolvente.
Hacia la mitad, el álbum decide descansar con algunas producciones más relajadas. ‘Heaven Above, Hell Below’ comienza como una íntima balada folk cantada con una simple guitarra acústica para poco a poco ir introduciendo un piano jazzístico. Mientras que ‘(Fool)’ compone una seductora estética noir con sus elegantes saxofones. ‘Hush’ también se adentra en esos territorios casi lynchianos con su trip-hop melancólico y nocturno, así como la instrumental ‘Jaded’, una pieza que recuerda a Burial, que acaba imponiéndose en la secuencia como uno de los momentos más altos del disco.
En el último cuarto del álbum, ‘Silently’ ofrece una melódica introspección con una producción limpia guiada por un loop de percusión y guitarra. Más intrigantes son ‘Cocoons’, especialmente cuando la distorsión se impone a la solemne línea de piano principal y, finalmente, ‘Yearn Again’, que cierra el proyecto con una atractiva mezcla de trip-hop y jazz oscuro.
‘Croak Dream’ supone un viaje inmersivo y en su mayoría fascinante por los recovecos de la conciencia. En su indagación por saber qué se esconde tras el enigma de la muerte, Puma Blue captura con enorme poder de sugerencia el misterio y la belleza de lo desconocido, ofreciendo un álbum que transporta al oyente a un estado de trance, a un duermevela tan dulce como aterrador.
