El primer concierto de una gira suele ser un ensayo de lo que está por venir. Artistas internacionales de primera fila suelen escoger ciudades pequeñas de Estados Unidos o incluso alguna de Canadá para comenzar un tour, ir perfeccionando detalles y evitar fallos frente a una prensa que no sea la local. Un dato: Rosalía está a punto de comenzar su gira en nada menos que Lyon. En el caso de Maria Arnal, hemos visto ya este fin de semana en Madrid un primer show espectacular.
La Sala But, abarrotada con algo más de 1.000 espectadores, fue la encargada de acoger el concierto de presentación de ‘AMA’, el que Maria Arnal considera su disco de debut. Y es que se trata de su primer disco en solitario al margen de sus dos trabajos junto a Marcel Bagès.
Es verdad que el planteamiento tiene trampa. Ni Arnal es exactamente una debutante, ni este es el primer show de ‘AMA’. Antes ha tenido ocasión de ensayarlo en escenarios como el Sónar, algún que otro festival nacional, e incluso México. Pero es que es todavía más sorprendente que la cantante vaya a ser capaz de meter este espectáculo en recintos tan «pequeños». Da la sensación de que su arte, sus capacidades, sus ideas, no caben en auditorios inferiores a un Palacio de Congresos.
Un solo músico a las programaciones y percusiones, y cuatro bailarinas curtidas en el mundo de la danza -esto no va de twerking ni de popstars- acompañan a Arnal sobre el escenario. Ellas suman en esa idea de la feminidad que sobrevuela ‘AMA’. Una de ellas está embarazada. Maria vuelve a explicar en un momento del show que el disco está dedicado a su prima, que falleció con VIH a los 15 años, como sus tíos, a consecuencia de la heroína, en un concierto por tanto lleno de emociones y simbología.
Los juegos de luces y sombras son elegantes y meditados, con la iluminación convertida en un aliado más, así como los juegos vocales. Hay momentos intimistas, y hay momentos teatrales y bellísimos, a destacar ese en el que una luz blanca se proyecta en el escenario mientras Arnal canta ‘Si te veo’: «Mirando al cielo me quedé yo, por si te veo». Una de las fotografías del tour que será difícil borrar de la retina.
La cantante lucha contra la idea de que estas canciones pueden resultar un tanto «frías» animando ella misma a cantar durante el single ‘AMA’, que suena en tercer lugar tras la ‘Intro’ y ‘Madrigal’, o introduciendo al público con consignas que nunca fallan. «Madrid tiene una energía eléctrica y creativa», asegura en un momento mientras tú te preguntas: «¿de verdad?».
Otras veces ofrece esas canciones tan pop que ha dejado fuera del disco pero que irán saliendo. Una se llama ‘Lunar’ y otra, muy pegadiza, responde al nombre de ‘Espejo‘. Y otras veces tiene el humor de apelar este Reels de JENESAISPOP, recomendar ver este podcast porque fue «una conversación muy divertida» y cantar «la canción de los Goya con la que perdí». Lo mejor es que, haga reír, llorar o se mueva por el escenario perfectamente coreografiada con sus compañeras, Arnal deja la sensación de hacer todo esto sin esfuerzo, como pez en el agua, sin sufrimiento ni nervios, como si el escenario fuera su hábitat natural por encima incluso del estudio, lo cual es mucho decir.
Nada puede competir de momento con el fragmento hacia la mitad del concierto en el que canta su clásico ‘Tú que vienes a rondarme’. Todo el mundo la canta de pe a pa: es el momento karaoke colectivo del concierto de Maria Arnal. Pero ella ya presume de que el nuevo es su álbum más escuchado en su primera semana, así que seguro que pronto vienen otros iguales. 8,5.