Hace dos o tres décadas, por ejemplo cuando Fangoria se declararon en quiebra, habría sido imposible que una banda como Dorian diera conciertos para 10.000 o 15.000 personas. El libro que el periodista Álex Serrano publica tras realizar más de 40 entrevistas a los miembros del grupo y a distintas personalidades de la industria es por supuesto en primer lugar una biografía de Dorian. Pero al mismo tiempo también es un retrato de cómo ha cambiado el pop español en este lapso.
En ‘A cualquier otra parte‘ se pone en contraste la Barcelona de Amable y Sideral con la Barcelona de Rosalía, sin perder de vista lo que ha ido sucediendo en el resto del país e incluso más allá, pues Dorian han vivido en Madrid, en Londres, y además han pasado largos períodos en América para tratar de conquistar parte de aquel mercado. En este libro no solo se recuerda o se rinde homenaje a bandas como Love of Lesbian o Klaus&Kinski, sino que se analiza cómo pasamos de los tiempos de la piratería y lo que en positivo supuso para multitud de artistas -por su capacidad para llegar al público más fácilmente- al imperio del streaming.
‘A cualquier otra parte’ define la esencia de Dorian cuando concluye cosas como que «hablar de emociones sin cinismo podía ser subversivo». Y refleja también la importancia de influencias como The Cure cuando cita: «Robert Smith había conseguido algo que Marc quería aprender: convertir la tristeza en algo hermoso». No esquiva el que fue un secreto muy bien guardado, que Marc y Belly fueron pareja sentimental, no solo profesional, ni tampoco su ruptura. Habla igualmente de la vida de otros miembros, como Lisandro, que vino a España sin papeles, y tenía que pasar la frontera de España a Francia a pie.
Charlamos con los co-líderes de Dorian Marc y Belly, que han supervisado el libro «para ver si había algún descuadre de años», y están encargándose personalmente de la promoción.
A veces me ha parecido leyendo el libro que incluso lo habíais escrito vosotros. ¿Ha habido algo de censura o de autocensura al ser un libro aprobado por Dorian?
Belly: En la primera toma de contacto que tuvimos con el autor, dijimos que era importante que no fuera un masaje. Nosotros nos íbamos a abrir en canal, íbamos a contar todo y queríamos que (Álex) se sintiera libre para explicar lo bueno y lo malo, porque si no, ¿qué gracia tiene? Eso no tiene interés para nadie. Yo tenía dudas de si podría capturar la historia del grupo, al no ser amigo mío ni haber tenido contacto previo con la banda. Pero creo que nos ha captado muy bien, sobre todo los inicios, cómo nos conocimos, qué había alrededor… Yo me siento representada. La verdad es que tengo que decir que me enterneció mucho.
Marc: Nos describe muy bien, psicológicamente.
¿Se consiente la aparición de vuestros fracasos en un libro así? Hay un aspecto crítico, por ejemplo cuando se habla de ‘Ritual’…
Marc: ‘Ritual’ es el álbum que mejores críticas se llevó, tanto en España como en América Latina. La crítica lo abrazó a saco, pero el público no.
… pero si habláis de reconocimiento crítico, no se reconoce el «fracaso» como tal…
Belly: Yo nunca lo voy a sentir como un fracaso total.
Marc: Para nosotros ‘Ritual’ fue un éxito artístico. Es verdad que es un álbum un poco deslavazado en cuanto que toca muchos colores, le falta a lo mejor un hilo conductor, pero hay voluntad de abrir paleta. Nos apetecía jugar con la música. ¿Qué pasa? Que muchas veces tu público te quiere ahí: encerrado. Le pasa a muchas bandas. Yo creo que es un tira y afloja. Las bandas tienen que hacer lo que les apetece en cada momento. Ahora bien, creo que el libro expresa claramente que ‘Ritual’ fue un álbum que el público de Dorian no abrazó y lo dice sin tapujos.
«Muchas veces tu público te quiere ahí: encerrado»
Una de las cosas más bonitas que he leído en el libro es el trabajo de salud mental que habéis hecho vosotros como pareja o expareja. Habláis de «técnicas de comunicación no violenta». ¿A qué os referís?
Marc: No discutir, construir, no empezar las frases por la palabra «no»: «¿No te has dado cuenta de que hiciste esto?». Expresar las cosas desde tus sentimientos, no sentando cátedra sobre lo que tú piensas que el otro ha hecho. No es lo mismo decir «el otro día cuando dijiste esto en público yo me sentí mal porque creo que no es así»… que decir «El otro día en esa fiesta te comportaste como un imbécil». Esto son técnicas que hemos ido adoptando en el grupo porque esto es como una especie de familia para bien y para mal, y las bandas muchas veces se separan y nadie sabe por qué. Incluso ni siquiera te lo pueden explicar luego en entrevistas posteriores cuando hacen sus discos en solitario.
¿Por qué se separan a veces las bandas? Porque no se han comunicado las cosas bien, se van enquistando malentendidos, celos, pequeñas envidias o salidas de tono para las que luego no se ha verbalizado ninguna disculpa. Y, por ejemplo, una de las máximas que tenemos es que cuando a alguien se le va la pinza, cosa que puede suceder perfectamente, un mal día lo puede tener cualquiera, automáticamente tiene que pedir disculpas al resto o al miembro del grupo con el que se haya pasado. Y siempre lo zanjamos con un abrazo. Automáticamente ese problema desaparece. Tienes una carga de dopamina o endorfinas o lo que sea, y se olvida ese problema, siempre con una buena disculpa. Es que si no lo haces así…
Belly: Yo he tenido que aprender mucho, sobre todo en el local de ensayo, porque soy muy vehemente y a veces he faltado al respeto, sin darme cuenta, sin quererlo, pero me he dado cuenta con el tiempo. Ahora ya soy más madura. O al menos busco la manera educada de decir las cosas.
«Muchas veces las bandas se separan porque no se han comunicado las cosas bien»
También está el debate de la honestidad. En el libro se ve que no te gustó el tema ‘A cualquier otra parte’ cuando Marc te lo presentó. Imagina que por ser «nice», no lo mejoras con arreglos y producción, como hiciste…
Belly: A ver, no somos tan «nice» (risas) Todavía no hemos llegado a ser tan «nice». Marc y yo tenemos un pálpito creativo, lo defendemos con uñas y dientes. Eso sigue estando.
Marc: Una cosa que aprendimos de Phil Vinall, que era el productor con el que trabajamos, y que murió este año, es que «todo se tiene que demostrar». No vale decir «esto yo no lo haría, porque es una mierda». Di si tienes una idea. Muchas veces te das cuenta de que no tienes razón y otras veces es «Bien, te lo dije». Con respecto a ‘Cualquier otra parte’, también es normal que Belly estuviera cabreadísima. Cuando escribí la canción me acababa de echar de casa a hostias. No podía decir «qué canción más preciosa» (risas) o «Qué guay, Marc. Me encantará escuchar tu nueva canción».
Belly (risas): Sí que pienso que es una canción preciosa, pero que si hubiera salido tocada con una guitarra acústica, para mí hubiera tenido un punto ñoño.
Marc: Es verdad que mejoró con esa base indietrónica tan bonita que hicimos con Maxi Ruiz. Tiene esa guitarra new-wave. Cómo está construida la canción es más que la composición base. ¡Pero puedo entender que Belly no tuviera ningunas ganas de oírla!
¿Hay algo de pudor en el libro? Sabemos que Belly se ha casado, pero el libro no cuenta si Marc fue a la boda.
Belly: Sí, pinchó en mi boda.
Marc: Me han dicho «¿Y tú cómo pinchas en la boda de tu ex? Y yo: «porque la quiero». Siempre la voy a querer. Quiero lo mejor para ella.
Belly: Si no sale algo en particular, no es porque nos hayamos callado, sino porque a lo mejor no nos hemos acordado…
Uno de los momentos más impresionantes del libro es cuando contáis que sufristeis un atraco.
Belly: Esto no lo hemos contado mucho.
Hay muchas cosas que no habéis contado mucho…
(risas) Marc: Sí que sufrimos un asalto muy salvaje, con armas de fuego, llegando al hotel a las dos de la mañana después de un concierto en Lima. Es verdad que acababa de pasar lo del secuestro exprés de Delorean en México, se montó un pollo en todos los telediarios, y no queríamos que se estigmatizara a Perú.
¿Por eso aparece en el libro, como entre paréntesis, que en el país hay muchas desigualdades?
Belly: Pero es que hay que entenderlo. No digo que sea bueno. Para nosotros fue bastante traumático, nunca nos había pasado algo así y sufres por tu vida, porque te pueden matar y esto es así. Pero hay que entenderlos también. Son países con unos dirigentes políticos que han fomentado esto.
Marc: Es una triste realidad, allí a todo el mundo le han asaltado alguna vez en su vida o conoce a alguien muy cercano al que le ha pasado. Por un lado somos conscientes de eso, y damos gracias de que no nos pasó nada tan extraordinario porque nadie murió. Y por otro lado, no queríamos estigmatizar a Perú, que es un país que amamos y no queríamos que empezara a salir en todas partes con ese sensacionalismo de los telediarios.
El libro habla del entorno político que os ha rodeado: de la crisis de 2008 hasta la de la vivienda. Salen también Pedro Sánchez y el Caso Koldo. ¿Pero luego no analiza tanto en qué canciones vuestras está esa parte más social, no?
Belly: Yo creo que es bastante completo, pero claro, siempre echarás alguna cosa de menos. Yo soy música y me hubiera gustado que se hablara más de música en algunos momentos, pero podía ser un tostón insoportable para alguna gente. Yo creo que en ese sentido está bastante equilibrado.
También he echado de menos una mención a la trilogía de vídeos con que presentasteis ‘La ciudad subterránea’. Fue muy innovador en un momento en que Youtube estaba explotando.
Marc: Fue una manera también de que la gente se detuviera y se escuchara tres temas de una tacada. Es una estrategia para decir: «Oye, prestad atención no solo al single principal, sino a las tres canciones en bloque. Y si de aquí ya te pones a escuchar el disco entero, pues fantástico, fue como una manera de enganchar a la gente para que escuchara más contenido del álbum».
El libro plantea cuestiones un poco raras, como cuando ve algo de IDM en vuestra música o cuestiona si ‘El mal querer’ es «el disco más importante del indie español o su sentencia de muerte». ¿Cómo va a ser «indie» Rosalía si la edita la división internacional de Sony?
Belly: No recuerdo muy bien esa cita, pero sí considero que Rosalía surge de la nada. Llama la atención de grandes sellos, pero había hecho un trabajo previo en salas pequeñas. Recuerdo que había tocado en Barcelona y por ejemplo, que Eric le había hecho el sonido en la Sala BeCool. Es una tía que sale de abajo.
Una de las cosas más marcianas del libro es vuestra aventura en Londres como After After Hours. Me ha flipado el remix que hicisteis para Franz Ferdinand.
Marc: Iba a entrar en un maxi oficial de Franz Ferdinand, pero al final pillaron el remix de M-83 y el de Tiga porque son más famosos.
Belly: Fue muy heavy, porque es que iba todo súper bien, te lo juro. Estábamos felices, la cosa iba para arriba.
Marc: Cenábamos con gente de XL, de Mute… Íbamos a saco, pero las chicas eran muy conflictivas, pero mucho, mucho, mucho. Lexy era una «squatter», no tenía arraigo y Carly venía de familia jamaicana con problemas de bebida en su abuelo y en su padre. Y ella también. Ahora está sobria desde hace varios años.