Totó la Momposina fue durante décadas memoria viva del Caribe colombiano gracias a su voz ancestral y su potencia escénica. Su papel fue el de puente entre lo rural y lo global, entre la cumbia de raíz y los escenarios internacionales, siempre con un pie en la tradición afroindígena y otro en la modernidad.
Su proyección internacional se consolidó a base de escenarios como el de WOMAD (el universo de Peter Gabriel), Glastonbury o Roskilde, entre otros festivales. Su disco ‘La Candela Viva’, editado por Real World Records, el sello de Peter Gabriel, es fundamental para entender la música de raíz colombiana.
Ha sido imborrable la huella de Totó, que ha fallecido esta semana a los 85 años, en la música contemporánea. Jay-Z, Major Lazer y Sevdaliza -que en su macrohit global ‘Alibi’ utilizaba la melodía de ‘Rosa’- la han sampleado o remezclado. Y canciones como ‘La Candela Viva’, ‘El Pescador’, ‘La Sierpe’ o los cantos de tambora-chalupa han abierto la música colombiana al mundo.