Low sigue siendo Low en su estreno en Torrevieja con Kasabian y Fangoria

Tantas ediciones después, costaba no buscar el Guillermo Amor. El Low Festival ha estrenado este viernes una nueva etapa en Torrevieja, dejando atrás Benidorm y ofreciendo una experiencia nueva de festival. En el Parque Antonio Soria todo queda más cerca, tanto los escenarios como las barras y los sonidos, que a ratos se solapan entre sí. Algo sobre lo que bromea Javier Ferrara, de Parquesvr, mientras Ginebras actúan al mismo tiempo.

Mientras Torrevieja se asienta como nuevo punto de encuentro para los lowers, el ambiente es tan efusivo como siempre y el recinto, muy compacto, se recorre con facilidad. Entre los detalles más agradecidos están los nebulizadores repartidos por el pasillo de los food trucks, especialmente útiles durante las primeras horas de la tarde, ya que el Parque Antonio Soria es básicamente una gran explanada asfaltada sin apenas barreras naturales.

El público pone de su parte para que la experiencia recuerde lo máximo posible a la tradición del Low, y la concentración de escenarios hace que cada artista reúna a una cantidad considerable de gente. Ahí conviven, por ejemplo, la intensidad emocional en blanco y negro de Iván Ferreiro y el tecnicolor de Papa Topo. Mientras el primero alterna repertorio de Los Piratas y su carrera en solitario entre guitarras y emoción desbordante, los segundos tiran de coreografías de inspiración anime, colorido y puntuales dardos al pinkwashing y al fascismo, ya que ‘Por España’ vuelve a formar parte del repertorio. Todo ello dentro de un concierto que bebe de la canción melódica española incluso cuando temas como ‘Nunca digo no’ se ponen especialmente punk.

Diego Jurado

También podemos hablar del magnetismo indie de Veintiuno, otro de esos grupos que han ido creciendo durante una década hasta convertirse en uno de los reclamos habituales del circuito festivalero casi sin hacer ruido. Sin haber desarrollado una personalidad especialmente singular dentro del indie nacional, han firmado canciones tan populares como ‘La vida moderna’, y su directo agradece la variedad que aportan temas como ‘Cabezabaja’ o ‘La llorería’. Diego Arroyo, además, ejerce de maestro de ceremonias con sus habituales reflexiones entre canción y canción, incluida una invitación a vivir porque «la vida son dos días y ya es casi mediodía».

Con públicos muy bien repartidos entre ambos escenarios, queda claro que el público no viene solo por los cabezas de cartel y que muchos terminan la jornada habiendo descubierto nuevos favoritos. También llama la atención el escenario de electrónica, una estructura circular abierta de 360 grados, una especie de pabellón sin paredes bajo el que se sitúa la cabina del DJ. Durante la noche llegan a sonar cosas como un remix hardcore de ‘Ave María’ de David Bisbal, porque hace tiempo que dejamos atrás el postmodernismo.

Diego Jurado

El indie de Veintiuno da paso a la perfección pop de Fangoria, que reformulan el espectáculo visto el año pasado alrededor del material de ‘La verdad o la imaginación‘. Del nuevo álbum apenas recuperan unos pocos temas, empezando por el corte titular y continuando con ‘Me voy’, que, sin alcanzar el impacto de ‘Dramas y comedias’, encaja con naturalidad entre clásicos como ‘Geometría sentimental’.

Entre las novedades del espectáculo destaca el simpático medley formado por ‘Bailo’, ‘Bailando’ y el «bailando, bailando» de La La Love You, además de la escenografía de un salón moderno para ‘Consecuencias’. La parte central del concierto pierde algo de fuerza con momentos como la versión en español de ‘Heroes’ de David Bowie, pero recupera el pulso gracias al remix house de ‘¿A quién le importa?’. Para cerrar, quizá ‘Ni tú ni nadie’ habría agradecido una revisión algo más elegante. La irrupción de fuegos artificiales tras el concierto fue, en cualquier caso, un broche muy celebrado.

La madrugada era un reto para Ginebras, y ellas lo sortearon como nadie, multiplicando su habitual dosis de energía punk-pop. Alimentadas tanto por sus seguidores de las primeras filas como por quienes seguían el concierto sentados en el suelo para recuperar fuerzas, desplegaron su habitual desparpajo entre el griterío punk de ‘Billy Max’, algún giro inesperado hacia el perreo y la pachanga latina y un momento especialmente emotivo, con lágrimas incluidas, al dedicar unas palabras a una persona cercana al grupo que atraviesa una situación complicada. Un viaje de emociones con el que Ginebras volvió a demostrar su capacidad para levantar el ánimo del público.

Mientras tanto, en el otro escenario, Parquesvr presentaban ‘Tonto’ y otros temas con un Javier Ferrara desatado, recorriendo el escenario de un lado a otro y descargando una energía casi inagotable. Por momentos recordaba a unos Future Islands pasados por el filtro del punk. El suyo fue uno de los conciertos más divertidos de la jornada.

Rafa Galán

En otro volantazo del pop al rock, el gran reclamo internacional del viernes era otro favorito del festival: Kasabian. Resultó llamativo que el grupo británico no apareciera hasta las dos de la madrugada, una decisión que prolongó la permanencia del público en el recinto hasta bien entrada la noche.

Kasabian tenía una misión: levantar a un público que, a esas horas, ya llegaba con menos energía. También convencer a los lowers de que Sergio Pizzorno es un gran frontman tras la salida de Tom Meighan. Lo consigue. Pone todo de su parte, animando a los asistentes a subirse a hombros de sus amigos o pidiéndoles que se agachen para saltar con más fuerza unos segundos después. Que el «Low» se vuelva «high», dice. Lo de siempre, sí, pero sigue funcionando.

Y también funciona un repertorio prácticamente infalible en su mezcla de guitarras, ritmos explosivos y sintetizadores. Tras una introducción con ‘Hey Jude’ de los Beatles, ‘Club Foot’ ofrece una apertura apoteósica, mientras que el reciente ‘Superpowers’ planta cara sin complejos a los clásicos del grupo. La buena acogida de ‘Release the Pressure’, su colaboración con Calvin Harris, y el cierre con ‘Fire’ resumen bien lo vivido en esta primera jornada del Low en Torrevieja: una noche en la que rock, pop y electrónica convivieron con naturalidad en el estreno de una nueva etapa para el festival.

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Publicado por
Jordi Bardají