Recientemente Chaka Khan nos ha impresionado dejándose los pulmones cantando su clásico de 1984 ‘Through the Fire’ en Colors, donde también presentaba ‘Curious Subject’, uno de los singles de su nuevo disco. Su voz sigue en plena forma, y aunque los temas de ‘Chakzilla’ así lo demuestran, el material es algo menos inspirado esta vez que el de su último trabajo.
Fue en 2019 cuando escuchamos aquel ‘Hello Happiness‘ producido entre otros por Switch que renovaba el sonido de la artista de Chicago, haciéndola sonar hasta moderna. El sexy single ‘Like Sugar’ lograba cierta notoriedad en redes, algo que de momento ‘Chakzilla’ no ha logrado, ni siquiera con la inestimable ayuda de Sia.
Furler ha co-escrito el álbum entero, aunque son la presencia vocal de Khan y la presentable producción de Greg Kurstin las que merecen mayor mérito. Chaka está especialmente pletórica en el corte titular, donde se convierte en «criatura de la noche» y honrosa disco queen; en la veraniega ‘Boogie’s in My Soul’, con Snoop Dogg haciendo de Snoop Dogg, o después en la enérgica ‘Heart of Gold’, pura euforia disco. ¿La mejor canción? El nocturno latin-house de ‘Curious Subject’ entra de lujo.
Es de agradecer que Chaka, intérprete original de la enorme ‘I’m Every Woman’, se haga notar tanto vocalmente, porque la huella de Sia se percibe especialmente en dos de las peores canciones. Aunque ‘Cool You Down’, donde es artista invitada, es un tolerable ejercicio de pop medio hip-hopero, lo de ‘I Always Love the Challenge’ es la típica tomadura de pelo de Sia, solo que ahora parece traer título irónico.
‘Chakzilla’ está muy lejos de ser el mayor «reto» al que se enfrentará un fan del pop en 2026, ya que tanto canciones como producciones son bastante formulaicas. Nada en ‘Chakzilla’ desprende demasiada efervescencia musical, aunque la potente voz de Chaka y las agradables melodías son suficiente para sostener la escucha. Con solo 10 cortes, va al grano.
El repertorio se engrosa con números disco midtempo agradables pero poco memorables como la colaboración con Lenny Kravitz, ‘Bring the Party’, y el atmosférico amapiano de ‘Dreamy Stuff’ cierra el álbum situando la propuesta de Chaka en el presente. ‘Chakzilla’ no es su mejor disco, pero sirve para recordarnos que Chaka es leyenda, al menos.