Suelo tomar un café rápido a media mañana. Quince minutos forever alone mientras ojeo el periódico y vuelta al curro. El periódico es el de la cafetería, a elegir entre el mundo y el país.
Pues bien, de un tiempo a esta parte siempre que voy hay un grupo de tres tipos anodinos de mediana edad con trajes que no desentonarían en una negociación PP-Vox y que tienen monopolizados los periódicos.
Entre los tres ocupan una mesa grande y echan la mañana: ojeo la prensa un poquitín, miro un ratito el móvil, le doy un rato de charleta al compi de al lado. Luego se los intercambian y vuelta a empezar.
La cafetería es un autoservicio. Las pocas veces que he podido verles irse no recogen sus bandejas y por supuesto no dejan los periódicos en el sitio establecido para que los coja otro cliente.
He intentado ir media hora antes, da igual, ellos ya están. Ir media hora después, da lo mismo, son eternos.
No sé a qué se dedican, ni puedo entender qué "trabajo" puede permitirse a semejantes zotes. Sólo sé que les odio con furia visigoda.
Mi teoría preferida es que son ex altos cargos del PP de algún cementerio de elefantes de la Comunidad de Madrid, pero todavía no sé a qué dirección remitir el sobre de Anthrax.
Entiendo perfectamente que no siempre voy a poder leer el periódico, porque es algo compartido y puede que los dos estén ocupados en el rato que tengo, pero me tocan mucho la moral las personas que usan lo común como si fuese un cortijo de su propiedad.