También pasaba que la tradición regionalista española ha sido básicamente de derechas (o veleta, tirando a la derecha), como decía antes con el Partido Aragonés Regionalista, o lo que en su momento fueron Unió Mallorquina o Unió Valenciana, que eran básicamente peperos con bandera local en el balcón y apoyo al grupo de jotas de turno.
Una izquierda un poco más localista y un poco más pragmática (un poco más "qué hay de lo mío", en definitiva) en estos territorios tampoco le ha venido mal a un electorado cansado de bipartidismo.