Creo que estamos en niveles discursivos bastante alejados, querido o querida @koma. De hecho, no sé qué le lleva a pensar que, habiendo dicho lo que acabo de decir, mi mensaje, ese que cita, abandona la risa para defender y subrayar las palabras de Aguirre.
Que Aguirre, en su esperpento me produce simpatía, sí, es cierto.
Es cierto, también, que Aguirre me parece un animal político, mediático y social. Ojalá durante años hubiesen existido representantes a su altura en posiciones encontradas; todo habría estado en un equilibrio mayor. Creo en la vertiente de espectáculo de la política, tan decisiva como un buen programa, y hasta ahora Aguirre ha sabido llevarla con mucho tino. Otra cosa es que comparta sus supuestos o que no crea, que tras tanto tiempo, se ha convertido en una caricatura de sí misma y todo en ella haya desfasado. Que es un elemento quemado que intenta estirarse como los chicles Boomer, pero ya no hay sitio para ella, y son innecesarias y molestas muchas de sus decisiones.
Creo, por otro lado, que habiendo expresado mi opinión ante el disparate de esa mediomanifestación fascista, la explicación del párrafo anterior no tendría que ser necesaria.
Dejemos de obcecarnos.
Con lo absurdo y el disparate, trivialicemos.
Condenemos lo injusto y antidemocrático; una, si quiere, alarma ante esas palabras —sin ningún sentido— de Aguirre.
Pero evitemos faltarnos al respeto.
Espero que cuando exprese mi amor por cualquier chorrada de Mariló Montero, no se me confunda con ella misma.
Gracias.