Ninguna parte se independiza del todo sin sangre. En este caso, al menos de momento, los heridos son los procedimientos y la legalidad.
Los independentistas quieren un referendum que es contrario a la legalidad vigente y han utilizado malas artes para convocarlo en el último momento y dejar menos margen de reacción al gobierno central.
El gobierno central también ha esperado hasta el último segundo para no alimentar el victimismo nacionalista (nos roba, nos oprimen).
A mi lo que están haciendo los políticos de uno y otro lado me parece mejorable pero comprensible. Los medios de comunicación, una vez más, lo están haciendo mal: se limitan a seguir y dar voz a los políticos de su bando, o peor, a calentar el ambiente en algún caso.
Hecho mucho en falta la voz y el saber qué va a hacer de mucha gente.