Yo es que, @Ignasi, no lo veo así.
La premisa primera es que hay gente que a priori se siente catalana y mucho catalana, no sé cuántos hay, pero unos cuantos. Ok.
Llega un partido, el ex CiU y otros, que viendo las ventajas fiscales de las que goza el País Vasco, y Galicia no, se abanderan de ese sentimiento y dicen que ellos quieren ser, devenir, formar una catalanidad. Preguntémosle al pueblo. Ese pueblo que en realidad somos nosotros, por favor, populacho, apártese.
Desde el gobierno central les contestan que OC, maricármenes, si sienten la catalanidad arder en sus corazones, pues bailen sardanas y hagan castells. De preguntar al pueblo nanay, que eso no está recogido en la Constitución.
Llegan de nuevo los políticos catalanes y se ofenden muchamente. ¡No nos dejan preguntar al pueblo! ¡Al pueblo! ¡Espanya ens roba hasta a voz del pueblo! ¡Del pueblo! (que, en realidad, el pueblo somos nosotros, pero) ¡el pueblo!. Otra gente a quien hace días le importaba lo que a Bjork volver al pop se hace mucho catalana también. De repente también surgen algo así como DERECHOS FUNDAMENTALES que no están recogidos en ninguna parte pero el invent.
Paralelamente surge gente que se siente mucho española de toda la vida Acusan muy fuerte de intentar romper España camisa blanca a los de la estelada. En una retroalimentación normal, surgen más catalanes de toda la vida cuyo abuelo vino de Jaén a las ramblas a vender lavadoras y a tirarse a las putas.
Y así ad náuseam.
No sé, yo veo mucho circo.