Pues bastante de acuerdo con el artículo. Los tópicos de los países son muy difíciles de derribar, se mantienen firmes incluso para los de dentro.
En los años 90 tuve que explicar pacientemente a un erasmus temeroso que por las calles de Pamplona no corren los toros sueltos a lo loco, que ETA no ponía bombas todos los días o que encontrar un local de flamenco en la ciudad iba a ser imposible.