Yo por mi indepe (que era un poco como Torrent después del cambio radical pero con algunas canas en pelo y barba) me habría tatuado una estelada y habría ido megáfono en mano por las calles al grito de i-inde-independencia. Por suerte no hizo falta y bastó con no sacar el tema las veces que nos vimos.
Con mi ex, podemita de pro, sí que tuve que fingir cosa mala. Y eso que yo ya había votado en alguna ocasión a Podemos. Pero es que él era de Podemos a ciegas, todo lo que dijera Podemos era palabra divina, sin espacio para la autocrítica o la posibilidad de estar en desacuerdo alguna vez. Cuando le dije que lo mismo votaba a la Kalhesi por poco le da un ictus. Me contestó “No, no te creo. Tú nunca harías algo así”.