El lunes pasado, en el taller de lectura que imparto a adorables ancianitas, estuvimos hablando del 50 aniversario de la victoria del La, La, La en Eurovisión. Cuando salió el tema de que Serrat la quería cantar en catalán, saltaron dos alumnas con el españolismo más rancio: que mal suena al oído el catalán, el gallego es de paletos y el vasco idioma de etarras, etc.
En el grupo hay gente que habla euskera y otras de mentalidad mucho más abierta, así que estalló la guerra civil.
Con el argumento de que esas otras lenguas también son españolas porque se hablan en España, no convencí a las más españolistas pero al menos las tranquilicé y pude seguir la clase.
En fin, secuelas del franquismo (y de antes) que por desgracia siguen estando demasiado presentes ( y no solo en las cabezas de la gente más mayor).