Yo creo que estamos recogiendo el resultado de una política marcada totalmente por el eje nacionalista, polarizada a uno y otro lado del prucés y que castiga las posiciones que intentan alejarse de los círculos polares.
Con la matraca continua de unos y otros, fuera de Catalunya hay una competición electoral por ver quién es más muy español y mucho español. Más es más. Se eclipsa al eje ideológico y se prima al que más golpes se da en el pecho. Banderitas balconeras y cava extremeño.
Ese estado de ánimo arrastra a Vox a los ciudadanos a los que la ideología les parece el nombre de una señora griega, que son unos cuantos y que no votaban necesariamente derecha.
La xenofobia y el machismo siempre habían estado ahí, pero los contenía el consenso de que su defensa explícita en las instituciones no era políticamente aceptable. Al derribarse la barrera ideológica de contención, se abre el camino a ese movimiento reaccionario, en el sentido más literal de la palabra, contra el feminismo y el “multiculturalismo”.
Andalucía ha sido una tormenta perfecta: el PSOE gobernaba desde hace eones y se beneficiaba bastante del voto conservador poco ideologizado (virgencita, virgencita, que me quede como estoy) y Susana sufría un desgaste importante y merecido.
Que esto va a afectar al mapa político general. Por supuesto.
Ahora, yo me cuidaría mucho de hacer una traslación directa a las generales:
- La distribución en el resto de España del voto poco ideologizado no tiene porqué ser la misma que en Andalucía, perjudicará más a los partidos mayoritarios. Vamos, que va a restar más de ese voto al PP.
- El sistema electoral de las generales es menos proporcional que el de las Andaluzas. Con ese porcentaje de voto, Vox sólo sacaría escaños en las grandes circunscripciones.
- Los resultados andaluces movilizaran al votante de izquierdas que teme un Bolsonaro.
En cualquier caso, esto sitúa a Vox en el mapa, y la redistribución del voto a su alrededor es impredecible. Puede tanto restar escaños al bloque de derechas (pese a que consiguiese arañar votos), como lo contrario, pero no me extrañaría que pasase lo primero.