Entonces o bien hizo la promesa a sabiendas de que no la iba a poder cumplir, porque había hecho una planificación y no le salían las cuentas; o no hizo una mierda y su promesa era sobre todo populista.
Pese a parecer tener la excusa perfecta cara al electorado. El PSOE andaluz ocultaba información, ergo hacer cuentas era imposible. Aun siendo así, siguen valiendo las dos opciones.