Es que de eso trata precisamente: de la honorabilidad. A mí me ha parecido un artículo interesante. Pujol no es solo un político: él se encargó muy bien mientras estuvo en el poder de erigirse como un icono. El cabrón tiene más ego que vuestra amiga LG, y en la época dura os aseguro que salía más en TV3 su agenda diaria que el tiempo o el tráfico.
El mazazo para la gente que pensaba aquello de "ya no quedan políticos como antes" es evidente. Y sí creo, como el autor del texto, que lo de "molt honorable" es terriblemente simbólico. Quizás es algo poni sólo, no sé.